sábado, agosto 02, 2008

Dedicatoria. Jorge L. Borges.

Dedicatoria de Obras completas

A Leonor Acevedo de Borges

Quiero dejar escrita una confesión, que a un tiempo será íntima y general, ya que las cosas que le ocurren a un hombre les ocurren a todos. Estoy hablando de algo ya remoto y perdido, los días de mi santo, los más antiguos. Yo recibía regalos y yo pensaba que no era más que un chico y que no había hecho nada, absolutamente nada, para merecerlos. Por supuesto, nunca lo dije; la niñez es tímida. Desde entonces me has dado tantas cosas y son tantos los años y los recuerdos. Padre, Norah, los abuelos, tu memoria y en ella la memoria de los mayores -los patios, los esclavos, el aguatero, la carga de los húsares del Perú y el oprobio de Rosas-, tu prisión valerosa, cuando tantos hombres callábamos, las mañanas del Paso del Molino, de Ginebra y de Austin, las compartidas claridades y sombras, tu fresca ancianidad, tu amor a Dickens y a Eça de Queiroz, Madre, vos misma. Aquí estamos hablando de los dos, et tout le reste est littérature, como escribió, con excelente literatura, Verlaine.

fuente: www.librosenred.com

4 comentarios:

tere dijo...

Sin comentarios especiales.... está dicho todo por sí mismo.
Tere García Ahued.

Anónimo dijo...

leer a Borges siempre es un placer, pero estas palabras dedicadas a su madre encierran una belleza incomparable.
cuando dice que no se merecía los regalos me conmovió., será porque el próximo domingo es el día del niño y los comercios ofrecen de todo para vender y remarcan los precios a gusto. los niños de ahora serán felices con un regalo este próximo domingo?

SUSURU dijo...

vínculo entre madre e hijo: todo un tema para debatir.....

los regalos comerciales? si predomina el afecto, un regalito siempre es un presente agradable.
a mí me gusta que me regalen, a ustedes?

Anónimo dijo...

A mi me llama la atención la frase "las cosas que le ocurren a un hombre les ocurren a todos". Me conecta con la idea de que sólo por el hecho de que estamos constantemente conociéndonos a nosotros mismos, podemos llegar a conocer a los demás, porque es difícil ver en otro lo que nunca hemos visto en uno mismo.