viernes, enero 30, 2009

LA PAZ. Carta Abierta de Bert Hellinger

¿Que significa la paz?

Que se una aquello que antes estaba en contraposición.

Que se reconozcan mutuamente los que antes se excluían el uno al otro y que aquellos que antes se reprimían, herían, declaraban la guerra e incluso llegaban a querer exterminarse unos a otros, lloren ahora juntos por las víctimas de ambas partes y por el daño que se han hecho mutuamente.

¿Qué consigue la paz?

Que aquellos que se habían alzado sobre otros, considerándolos inferiores u hostiles, los reconozcan y acepten como iguales con los mismos derechos. Una vez alcanzado esto se aceptan los unos a los otros, sin dejar de reconocer lo que es diferente y lo que hay de especial en cada uno y todos están dispuestos a dar y tomar.

La paz amplía las fronteras personales, permitiendo desarrollar, dentro de ellas, los muy diferentes y polifacéticos aspectos de la personalidad propia y ajena, fomentando así la actuación conjunta.

La Paz comienza en nuestra propia alma. Lo que anteriormente hemos desechado, reprimido y lamentado de nosotros mismos, puede por fin ocupar su puesto en nuestro interior junto a todo lo que, hasta entonces ya ahí se encontraba, nos gustaba e incluso amábamos. Esto exige que nos despidamos del ideal de la inocencia que, ni fomenta ni exige el crecimiento, prefiere sufrir en vez de actuar y pretende que sigamos siendo niños en vez de crecer.

La paz continua en la familia. Muchas familias se preocupan solo de mantener su imagen y ocultan, reprimen e incluso aniquilan todo lo que pueda poner en peligro su ideal de inocencia. De este modo se hacen culpables de pretender conservarla por encima de todo, llegando a avergonzarse de tal manera de alguno de sus miembros, que llegan a expulsarlo, a reprimir su memoria e incluso a ocultar su existencia.

La paz 2

Lograr la paz en la familia no es ni sencillo ni cómodo. El que ama la paz y la sirve, se expone a la culpa y al dolor, le da a cada uno de sus miembros un sitio en su alma, aunque sea diferente a como los demás desearían y se enfrenta al reto y a la controversia que conduce a reconocer, aceptar y amar lo diferente en el otro, con igualdad de derechos.

¿Cómo podemos fomentar la paz, por encima de la familia, en otros ámbitos más amplios?

Cada uno dentro de sus posibilidades. Primero, posiblemente solo en un círculo pequeño, como el de los vecinos, los amigos o el trabajo y después también allí donde tengamos una mayor responsabilidad, como en organizaciones o en la política.

La paz solo se puede lograr respetando la dignidad y lo especial de todos y cada uno de los involucrados, especialmente lo que son y lo que han contribuido al tema en cuestión. Esto exige que nos fijemos en los culpables y los respetemos, sin liberarlos, ni de la responsabilidad de sus actos, ni de las consecuencias de su culpa, porque esto pertenece a su dignidad.

La paz no se logra evitando conflictos. A través de ellos, se dan cuenta los involucrados de lo que les es importante y de aquello en lo que se sienten amenazados. En el conflicto hace cada uno valer lo propio, hasta el momento en que reconoce, de que manera y hasta que punto viola con ello las fronteras de los demás. Solo entonces es posible un intercambio y una compensación y al final todos han crecido personalmente y de alguna manera, se han enriquecido. En este sentido puede ser el conflicto la premisa para lograr la paz.

La paz nunca llega a ser completa. La paz eterna, con la que muchos sueñan, podría compararse a una parálisis. Sin embargo la paz aporta al final algo más: Aquello que agotó las fuerzas en el conflicto se retira pacíficamente. Debemos permitir que el conflicto se retire ya que, de lo contrario renacerá de sus propias cenizas y ¿ Qué es lo que reaviva un conflicto?: El recuerdo del mismo. Por eso debemos permitir que lo que pasó pertenezca siempre al pasado.

Los grupos son la mayor amenaza para la paz. En ellos dejamos de mirarnos de individuo a individuo y nos relacionamos de miembro de grupo a miembro de grupo, con lo cual nos volvemos ciegos y no vemos en realidad a la otra persona. Como parte de un grupo, nos volvemos extraños a nosotros mismos, perdemos sensibilidad y nos disolvemos en la colectividad.

La Paz 3

Si así comprendemos que, la fuerza del individuo, aun conservando este su sensatez como tal, es prácticamente impotente frente a la colectividad, podemos entonces preguntarnos:

¿Cómo podemos fomentar la paz entre grupos? Y ¿Qué posibilidades para ello tiene el individuo como tal?

Hay que esperar a que llegue el momento oportuno, en el que las fuerzas destructivas se agoten. Hasta entonces se puede preparar el camino de la paz, en el ámbito estricto y reducido de cada uno. Esto exige el gran esfuerzo de soportar el conflicto e incluso de aceptarlo como inevitable.

Con frecuencia se ve, como conflictos pertenecientes a un pasado remoto, siguen repercutiendo en el alma de los descendientes. Con la ayuda de las constelaciones familiares pueden enfrentarse, a través de los representantes, los involucrados originales del conflicto del pasado. Posiblemente entonces pueden verse como individuos que son iguales y tienen los mismos derechos y la misma dignidad. Así es posible que cada uno sienta el dolor que causó al otro y lo que le dolió la herida recibida. Entonces, llorando juntos por lo que perdieron, pueden reconciliarse y encontrar la paz.

Solo entonces pueden reconciliarse también los descendientes, honrar a las víctimas y reparar, dentro de lo posible, las injusticias de antaño. Así pueden, por fin, enterrar el pasado y actuar de forma constructiva en el presente. En las constelaciones familiares comienza la reconciliación en la propia alma de cada uno y en la de la familia. Si se logra ahí la reconciliación, esta se extenderá a grupos más amplios. Por eso es preciso que conservemos nuestra humildad en las constelaciones y seamos conscientes de sus limitaciones.

La paz profunda, verdadera y estable se escapa de nuestros propósitos. Allí donde se consigue la experimentamos como un regalo divino.

8 comentarios:

Antiqva dijo...

Cuando uno mira a los animales, se da cuenta de que la paz solo existe entre los miembros de una misma familia (cuando existe)... El grupo siempre esta alerta y amenazante ante lo demas...

No sera que a los humanos (a fin de cuentas animales) nos pasa lo mismo, es decir, que llevamos en los genes (como mecanismo de defensa) la tendencia a enfrentarnos continuamente a todo...

Uno piensa en la Prehistoria... El hombre vive en un clan y teme y lucha con todo lo que le circunda...

Actualmente, esto ya no tendria sentido, pero como los que nos dirigen y mandan (presidentes, prebostes, obispos, ministros...) son claramente "mas animales" que el resto de los humanos, a lo mejor es por eso por lo que existe la guerra y el enfrentamiento.

Los lideres humanos, como los lideres de un grupo de leones o de lobos, serian los mas fieros, los mas asilvestrados, y asi nos van las cosas.

En fin, un abrazo amiga y un intenso deseo de paz, pero no se... no se...

Lidia M. Domes dijo...

Si, amiga...

La Paz comienza en el alma decada uno y desde allí se extiende al mundo...

Y, si, las Constelaciones familiares son un gran aporte para lograrlo...

Abrazos,

Lidia

RECOMENZAR dijo...

Me gusta tu blog Hermosamente escrito . Volver♪é por supuesto Saludos con abrazos

SUSURU dijo...

"Todos los días Dios nos da un momento en que es posible cambiar todo lo que nos hace infelices. El instante mágico es el momento en que un sí o un no pueden cambiar toda nuestra existencia"

Paulo Coelho

.Gs. dijo...

Hola Su!
Ando justito de tiempo y por eso la visito menos, pero siempre me acuerdo de su blog y de la mujer argentina que me dadica tangos jaja.

En primer lugar, FELICIDADES POR SU ANIVERSARIO, de algua forma tambien es el aniversario de todas las personas que aquí hacemos un alto en el camino y nos nutrimos de la sabiduría y psicología que nos aportas. Muhas gracias

Ensgundo lugar, LA PAZ..., ya hablé de ella en varias ocasiones y me niego rotundamente a que existan guerras porque no son más que manifiestos de orgullo entre líderes, pero quien lo sufre es el pueblo, no ellos. En la Guerra Civil española, no sé si lo sabrás Susuru, se enfrentaron padres contra hijos porque vivían en territorios de líderes enfrentados, que triste...

Y en tercer lugar, pasesé a visitar mi último post, porque le llamará la atención.

Un besote!

Nos vemos por aquí!

Inuit dijo...

Inuit suscribe todos lo que se expone en la entrada y desea que sea un punto de reflexión importante tanto individualmente como colectivo.
Yo sé que la paz profunda en un regalo, es la GRACIA de lo divino en nosotros, estar en ese estado imposibilita al mal y cualquier manifestación del mismo.
Cuantos más hombres expresen su condición intrínseca, desde la Gracia, el mundo será un mundo sin más dolor añadido e innecesario.
Inuits

Nataly dijo...

Todos unidos seguramente lograremos mucho, el problema es no tirar para el mismo lado...cuando se quiere algo mucho mucho se logra, yo espero algun dia que en este mundo reine al fin la paz!!!!

Besos y que disfrutes de tu domingo.

SUSURU dijo...

Dejo a modo de posible respuesta y agradecimiento por llegar hasta aquí a ustedes, esta reflexión:

La paz es posible


Gandhi comparaba una comunidad ideal con el
cuerpo humano. Las diferentes partes del cuerpo
tienen diferentes funciones -algunas más vitales
o importantes que otras- pero en momentos de
crisis todo el cuerpo se une para enfrentar una
herida o un dolor, aunque ocurra en el dedo del
pie. De manera similar, la comunidad ideal está
compuesta por diferentes grupos (económicos,
religiosos y sociales) que, en momentos de
crisis, acuden en ayuda de quien más lo
necesita.

Gandhi definía la comunidad como el lugar donde
las personas tienen fuertes relaciones unas con
otras y donde cada una "está para la otra". El
único modo de vida posible para construir
comunidades es la "no-violencia". La filosofía
de la no-violencia es totalizadora y toca cada
aspecto de la vida humana.
"La democracia no es posible si no estamos
preparados para escuchar el otro lado"
- Mahatma Gandhi –


Intolerancia y Pesimismo

La violencia nace cuando creemos que nuestra
manera de vivir es la única, e intentamos
imponérsela a los demás. Suponer que nuestra
manera es la mejor, es asumir que poseemos "la
verdad". Sin embargo deberíamos tener en cuenta
que, aquello que aparece como verdadero hoy,
puede no serlo mañana.

Lo que es verdadero para nosotros no
necesariamente será verdadero para otros. Por lo
tanto, debemos desarrollar la habilidad de mirar
todo desde diferentes perspectivas y tener la
humildad de reconocer que podemos estar
equivocados. Cuando aceptamos que otros pueden
estar en lo cierto, nos unimos a ellos en una
búsqueda genuina y conjunta de "la verdad" y la
violencia cesa inmediatamente.

En nuestro concepto histórico de "vivir juntos",
la calidad de las relaciones humanas raramente
fue considerada. Como resultado, construimos
ciudades indiferentes en lugar de comunidades
compasivas. Esta herencia nos condujo a un
pesimismo paralizante. Creemos que "...no
podemos cambiar toda una sociedad" o "...no
podemos revertir siglos de historia". Somos
negativos y agresivos porque nos hemos entrenado
a lo largo de los siglos en ello, hasta absorber
la violencia como estilo de vida.

Un rol en todos nuestros roles

Cuando no encontramos la forma en que podemos
contribuir por la paz en nuestra comunidad...
¿tenemos que empezar de cero?

Afortunadamente, no necesitamos buscar demasiado
lejos para poner en práctica nuestras
habilidades para la no-violencia. En el hogar,
en nuestra familia, en la escuela, en el lugar
de trabajo y en la zona en la que vivimos
abundan las oportunidades.

Podemos comenzar por aquello que ya hacemos
asumiendo un nuevo rol: la custodia de la paz.
Como padres podemos ayudar a nuestros hijos a
abordar constructivamente las diferencias. Como
maestros y jefes podemos introducir un enfoque
de resolución pacífica de conflictos. Podemos
ayudar como amigos a disculparnos y perdonarnos.

Escuchando a las partes, facilitando el diálogo
y brindando nuestro ejemplo podemos impulsar una
resolución constructiva y no-violenta ante los
problemas. Todos podemos ser custodios de la
paz. La clave consiste en identificar cuáles de
nuestras habilidades contribuyen con este rol.
Aunque no podamos asumir un rol directo en los
conflictos que nos rodean, podemos sumar nuestra
voz. Podemos hablar y votar en contra del
conflicto destructivo y la violencia.

La violencia es una respuesta anti-natural
porque atenta contra lo más básico: la vida.
Custodiar la paz es lo más natural que hay en
nosotros.
"Si la suma total de los actos del mundo fuera
negativa y destructiva,
éste se habría extinguido hace tiempo"
- Mahatma Gandhi -

Que no sea fácil...
no significa que no sea posible

"La inversión más poderosa que está a nuestro
alcance es la inversión en nosotros mismos.