jueves, diciembre 11, 2008

JUEGO DE ESPEJOS.- ENRIQUE MOLINA

Una mujer tan secreta y lenta, pero insisto en descubrir el sol que la nutre y el león que olfatea su nuca en la sombra
cuando duerme de bruces, de modo que escribo con cierta ansiedad poemas en busca de la hierba tan fresca que brilla en sus besos No es fácil alcanzar la palabra, o captar lo que dice su piel con su vello dorado, raptada y devuelta por el mar, cuando yace al sol sobre un toallón carmesí y las palabras se hunden en su respiración, o en la frase que explica
como su cuerpo se tiende en una hamaca colgada bajo los árboles.
Y está la gente del mercado, señoras que han adquirido un pollo o una merluza
y marchan hacia el árbol de Navidad, en el cielo.
Juraría que es mediodía y hace calor, pero todo
es sospechoso en este lugar centelleante.

7 comentarios:

Anónimo dijo...

Y yo ví una luna que asomaba casi completa... y la navidad enfrente, tristezas me tocaron hoy y encuentro este sitio que es casi adictivo.....
cuándo aparecerán los sentimientos masculinos a flote?

SUSURU dijo...

Y a vos anónimo/a qué puedo responderte no sabiendo quién eres?
no te animas a identificarte?

Anónimo dijo...

EL ESPEJO Y YO


Los artistas prefieren los objetos sensibles frente a los objetos
conceptuales. La razón estriba en que los primeros pueden verse,
oírse y tocarse, mientras que los segundos sólo pueden pensarse.
Pero los artistas no se interesan por los objetos
sensibles como lo hacen los hombres prácticos, ajenos a
consideraciones transcendentales, sino que en ellos buscan la
belleza de sus formas y sus profundos significados humanos. En
este sentido están más cerca de los filósofos, que captan lo
profundo del mundo mediante el concepto, que del hombre práctico,
que se contenta con el aspecto exterior y superficial de las
cosas.
Las seis meditaciones que hoy entrego a la inteligencia del lector
están dirigidas especialmente a los artistas, para que observen
cómo en un hecho tan sencillo y universal, la relación de nuestro
yo con el espejo, se esconden secretos conceptuales
maravillosamente dialécticos.
Primera meditación. Cuando uno se pone delante de un espejo,
circunstancia a la que nos exponemos todas las mañanas, uno se
ve en espejo. Pero si uno se ve en el espejo, será porque uno está
en el espejo. Por lo tanto, yo no soy uno, como al principio de
esta meditación creía, sino dos: por un lado, soy yo en mí mismo, fuera
del espejo, y por otro lado, soy yo en otro, en el espejo, fuera de de
mí mismo. Este es el primer secreto conceptual que descubro en
esta experiencia: que yo no sólo existo en mí mismo, sino también
fuera de mí mismo.
Segunda meditación. Cuando yo existo fuera de mí mismo, no sólo
existo en el espejo, sino también en la retina de las personas que
me ven, en las fotografías de los familiares que me recuerdan, y
en la conciencia de los amigos que me sueñan. Por lo tanto, yo en mí
mismo soy uno, pero fuera de mí mismo soy muchos. Este es el
segundo secreto conceptual que descubro en esta experiencia:
que me multiplico, que lo uno se vuelve múltiple.
Tercera meditación. Si mañana mismo por un sencillo azar del
destino
me muriera, yo en mí mismo dejaría de existir, pero fuera de mí
mismo seguiría conservando la existencia: en las fotografías, en
los sueños de los vivos, y en cera o en mármol si con la llegada de la
posteridad la sociedad me volviera estatua. Por lo tanto, yo en mí
mismo soy perecedero, pero fuera de mí mismo me vuelvo eterno.
Este es el tercer secreto conceptual que descubro en esta
experiencia: que lo caduco se transforma en eterno.
Cuarta meditación. Yo en mí mismo no soy como fuera de mí mismo:
en mí mismo soy cuerpo y soy apariencia, pero fuera de mí mismo,
en el espejo, sólo soy apariencia. La primera y segunda meditación
me proporcionaron la inmensa alegría de que yo existía y me
multiplicaba fuera de mí mismo, pero ahora me llevo el disgusto de
que cuando esto ocurre, cuando existo fuera de mí mismo,
experimento la pérdida de mi anhelado cuerpo. Este es el cuarto
secreto conceptual que descubro en esta experiencia: perdemos
el cuerpo cuando pasamos a existir fuera de nosotros mismos.
Quinta meditación. El hombre del espejo, que hasta ahora había
estado callado, toma el turno de la palabra: "es natural
y comprensible que estés preocupado por el destino de tu cuerpo,
puesto que eres finito y temes a la muerte, pero para mí tal
preocupación no existe. Sé que necesito un cuerpo donde cobrar
existencia, pero me es indiferente cuál sea ese cuerpo: puede ser
tu cuerpo de carne y sangre, el cristal del espejo o el mármol.
Por lo tanto, yo soy siempre uno y el mismo, mientras que mis
cuerpos son muchos y variados". Este es el quinto secreto
conceptual que descubro en esta experiencia: si en la segunda
meditación mi cuerpo era lo uno y mi apariencia lo múltiple, en
esta quinta meditación las cosas se invierten: mi apariencia es
lo uno y el cuerpo lo múltiple.
Sexta meditación. En esta última meditación la iniciativa también
corre a cargo del hombre del espejo: "Tu crees que tu cuerpo es
la sustancia y el sujeto de este proceso y que tu apariencia no
es más que uno de sus accidentes o atributos, como pueden
serlo igualmente tu peso y tu habla. Pero te equivocas:
la verdadera sustancia y sujeto de este proceso soy yo,
tu apariencia, mientras que tu cuerpo no es más que uno de sus
accidentes o atributos, como pueden serlo igualmente el cristal
del espejo, la cera o el mármol. Este el sexto y último secreto
conceptual que descubro en esta experiencia: que el sujeto se
transforma en atributo y el atributo en sujeto.



Francisco Umpiérrez

JoLuis dijo...

GENTE CON ÁNGEL
AUTORA: LILIÁN ESTELA CUR

Hay gente que llega así, de repente, sin que lo espere, justo, justo en el momento necesario…
Es esa enteque te abraza, te mece, te serena como el mar de tardecita besando tímidamente las arenas aún ardientes en las playas de tu vida.

Es esa gente que va y viene, que viene y viene, y viene, y se atreve un poco más…y se ahonda hasta llegar la más diminuta pero sensible fibra de tu corazón.

Es esa gente que se para a tu lado y simplemente te acompaña, envolviendo en palabras o en silencio, esa bóveda azul del alma donde se esconden todos los misterios y los incomprensibles laberintos de la nada.

Es esa gente que así, en secreto, derrama una lágrima junto a la tuya y las guarda en un cofre pequeño de complicidad y ternura… y te toca justo en el lugar donde el alma enciende su fogata de sueños y esparce chispitas de alegría que se entretejen en un tiempo que es solo encuentro y sonrisa.

Es esa gente que te acepta como sos, que te quiere como sos, que no te conduce, que no te critica, que no juzga las decisiones que tomás en la vida. Es gente que acaricia tu cabeza con manos de ángel y baña del luna esa zona hostil y solitaria donde los límites de la realidad se esfuman como niebla en mañanas cargadas de otoño dorado y gris.

Porque esa gente ¡existe! ¡es real!, es tan real como el viento que acaricia tus mejillas…
Porque esa gente existe y vos estás entre esa gente…
¡Porque vos sos esa gente!...
Sé que los cristales más fríos de la soledad, no podrán tocar las arenas de esta playa que te ha descubierto y te nombra a Vos:

¡Gente con ángel!


desde que descubrí este blog Susuru, para mi tú perteneces a esta clase de gente, a la que tiene un Angel Especial.

Mereces ser muy feliz!!!

Salu2

Beatriz Lilian dijo...

Amiga!!!! qué está un poquito subido de tono con estas fotos, jajajaja, cómo me río y disfruto cuando puedo darme una vueltita por aquí.

no tenés más locuras de estas para poner????

besis

tere dijo...

Combinación de palabras e imágenes, qué hermosa selección !!
Tere.

Antiqva dijo...

Amiga, "te has lucido" con esta composicion tan bella de palabras y de imagenes...

Un abrazo, Susuru