martes, septiembre 16, 2008

Mujeres argentinas contemporáneas en el Arte. Luisa Valenzuela y la Literatura.

El abecedario.- Cuento breve

El primer día de enero se despertó al alba y ese hecho fortuito determinó que resolviera ser metódico en su vida. En adelante actuaría con todas las reglas del arte. Se ajustaría a todos los códigos. Respetaría, sobre todo, el viejo y buen abecedario que, al fin y al cabo, es la base del entendimiento humano.Para cumplir con este plan empezó como es natural por la letra A. Por lo tanto la primera semana amó a Ana; almorzó albóndigas, arroz con azafrán, asado a la árabe y ananás. Adqui-rió anís, aguardiente y hasta un poco de alcohol. Solamente anduvo en auto, asistió asiduamente al cine Arizona, leyó la novela Amalia, exclamó ¡ahijuna! y también ¡aleluya! y ¡albri-cias! Ascendió a un árbol, adquirió un antifaz para asaltar un almacén y amaestró una alondra.Todo iba a pedir de boca. Y de vocabulario. Siempre respetuoso del orden de las letras la segunda semana birló una bicicleta, besó a Beatriz, bebió Borgoña. La tercera cazó cocodri-los, corrió carreras, cortejó a Clara y cerró una cuenta. La cuarta semana se declaró a Desirée, dirigió un diario, dibujó diagramas. La quinta semana engulló empanadas y enfermó del estómago.Cumplía una experiencia esencial que habría aportado mucho a la humanidad de no ser por el accidente que le impidió llegar a la Z. La decimotercera semana, sin tenerlo previsto, murió de meningitis.
YO SOY OTRA/S
Biografía.
Mi doble es en realidad la simple. La simple proyección de lo que quisiera o quise ser y también (¿por qué no?) soy. Más allá de los sueños de niña de convertirme en reina o campeona de algún deporte de riesgo o heroína autosalvada de las aguas o algo por el estilo, los demás sueños más precisos y afines bien o mal se han hecho realidad a lo largo de la vida y coexisten de manera no siempre pacífica con la propia escritura. Eso de bueno tiene la ficción: nos permite meternos en todos los pellejos. La protagonista de mi más reciente novela es antropóloga. Se ve que esa sería una síntesis de otras pasiones menos digamos prácticas. Como ser exploradora o detective, o piloto de prueba o científica. Todas posibilidades que me fueron pasando por la cabeza, siendo lo de científica lo más coherente y persistente. Físico matemáticas quería estudiar yo al completar el secundario, y me temo que habría sido bastante buena en semejante disciplina porque comprensión de las complejidades abstractas no me faltaba. Entonces. Ahora nada que ver, aunque me llena de una euforia especial leer textos especializados de los que entiendo, con suerte, una décima parte. Nunca quise ser psicoanalista aunque leer sobre el tema también me estimula y me desata la imaginación ya bastante desatada de suyo, pero una cosa son las lecturas y otra las construcciones fantasmáticas, como bien aprendí con las susodichas lecturas. Pintora sí, oh sí que debí haber sido, de haber tenido un ápice de talento. Me encantaría vivir rodeada de formas y colores y de olor a trementina que no es nada tremendo como su nombre parecería indicar. Por eso mismo acepté ser escritora, porque son las palabras las que se me dan porque sí, espontáneamente, y me abren un mundo de formas y colores y rituales y máscaras y es en ellas donde puedo hasta ser la shamana de la tribu, mi doble. Convive en mí una mujer independiente a ultranza, indisciplinada, francotiradora, omnívora, desmigajada. Por eso mi doble y yo: un solo corazón, como hermanitas siamesas. Y también mi triple y mi cuádruple y mi enésimapotencia. ¿por qué habría de limitarme a dos, y sólo dos, como quien baila el tango?
Marzo de 2001.
Luisa Valenzuela nació en Buenos Aires. En 1959 se radicó en París donde escribió su primera novela Hay que sonreír. Trabajó como periodista en el diario La Nación y en la revista Crisis, entre otras. Obtuvo en 1969 la beca Fullbright. De 1972 a 1974 vivió en México, París, Barcelona, con una breve permanencia en Nueva York, donde investigó aspectos de la literatura marginal norteamericana como becaria del Fondo Nacional de las Artes. En 1979 se trasladó a los Estados Unidos. Dictó durante diez años diversos seminarios y talleres de escritura en las universidades de Nueva York y Columbia. Fue profesora invitada del New York Institute for the Humanities, del Fund for Free Expression y miembro del Freedom to Write Comitee de PEN American Center. Trabajó con Amnisty International y con Americas Watch. Obtuvo la Beca Guggenheim en 1983.
Tuve la dicha de conocerla personalmente por 1ra. vez. durante la Mascarada en la cual también yo fui partícipe cuando se realizó el Primer Congreso Internacional de Salud Mental y Derechos Humanos en Buenos Aires, Argentina. Desde ese momento creció mi admiración por ella y por sus obras. Por eso la elegí para este post que hoy dejo aquí. Susuru

6 comentarios:

Melibea dijo...

Querida, no conozco a esta escritora. ¿Qué tipo de literatura desarrolla? Podrías recomendarme algún libro suyo que te haya gustado en especial y así lo leo cuando acabe las Crónicas, si es que se pueden terminar, porque me sugieren múltiples relecturas.

Besazos

Rina dijo...

Tremenda propuesta la que nos dejas aquí.... Luisa Valenzuela se lee fácilmente.....
pero, siendo pintora..... oler a trementina? será, digo yo, a linaza y aguarrás bidestilado... revuelto con café y quizá por allí flotando un poco de humo de algún cigarrillo......
me gusto.
rina.

petitapetitesa dijo...

Me gusta, me gusta, me gusta….

Asombroso
Buenísimo
Corto
Delicioso
Encantador
Fantástico
Genial
Humano
Increíble…… y así hasta la Z.

En la B me pare para mandarte besos

SUSURU dijo...

Melibea: por supuesto que te recomendaré algo bueno.
Ahora que vengo aquí me quedo inquieta, pues estaba segura que te había respondido...
revisaré qué pasó, y si no te lo envié, lo haré.
besos

SUSURU dijo...

Rina: aquí te doy los datos según wikipedia:
Trementina
De Wikipedia, la enciclopedia libre
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Se denomina con este nombre al líquido que se obtiene de la destilación con vapor de la resina oleosa que es extraída por resinación de diversas especies de coníferas y de varias especies de árboles terebintáceos. Es un líquido casi incoloro de olor característicos.

En la actualidad se la obtiene en grandes cantidades como subproducto de la producción de celulosa (materia prima de la fabricación de papel) en industrias que usan como materia prima coníferas.

Es ampliamente usado como: solvente de pinturas, materia prima para la fabricación de compuestos aromáticos sintéticos y algunos desinfectantes.

Sus principales componentes son compuestos químicos de la familia de los terpenos, y entre ellos mayoritariamente Alfa y Beta pineno, cuya composición varía dependiendo de la especie de conífera usada en la producción de celulosa.

Es soluble en alcohol, éter, cloroformo y ácido acético glacial.

gracias por llegar hasta aquí, y además que te haya gustado lo que leíste de Luisa. Tienes que comprarte un libro de ella al menos. Estuvo en México, por lo tanto allá se debe conseguir sin problemas.

te sigo esperando por aquí.

besote

SUSURU dijo...

Petita: eres genialmente asombrosa en tu modo de dejarme un comentario.
Te lo retribuyo:

Admiración
Besos
Creativa
Disponible
Entusiasta
Fotógrafa
Genial
Halagadora
Imaginativa...y de áquí a la Z te lleno de mimos y abrazos por todo lo que me das.