martes, julio 29, 2008

La Estética del Parpadeo. Daniel Calmels

"Cierra el ojo y mira; lo que viste antes ya no existe; y lo que verás luego no existe todavía”
Leonardo De Vinci

Escuché nombrar como "estética del parpadeo"6, la imposición actual de las nuevas formas de filmación: video clip, publicidades, y programas televisivos. Parpadear es una defensa orgánica, un movimiento del ojo frente al fulgor o la luminosidad excesiva. El parpadeo es una forma de renovar la humedad, de volver a ver, de continuar contemplando. Ahora bien, si el ojo parpadea es por que el objeto visible no es fugaz, da tiempo a que el ojo corra sus párpados por un instante. Cuando las cosas se invierten, cuando la imagen parpadea, el ojo se fija, se queda tieso, quieto, atrapado en el cambio continuo de la imagen, sin posibilidad de cerrarse para renovar sus líquidos. “Si el hombre no cerrara a veces soberanamente los ojos terminaría por no ver ya lo que merece verse”. René Char7 La “estética del parpadeo” seca el ojo. Parpadear nos permite re-poner la mirada. El parpadeo es una forma de la temporalidad. El cambio continuo de imágenes exige que el ojo se esfuerce en ver y no logre mirar. Forzar la mirada es quedarse con los ojos abiertos, para poder atrapar el instante que sucede en un abrir y cerrar de ojos. Dice Héctor Freire: "¿Como es el sueño de quien tiene los ojos sin párpados?". Parpadear nos ayuda a soñar. Por otro lado la lectura de un libro nos invita a parpadear, los fragmentos marcados por la insistencia de la lectura son producto del propio parpadear. Los buenos libros tienen algo para mostrar, se "dan a ver" en la lectura, y para eso hay que abrirlos, correrles la tapa y bajar la cabeza. Esta es la ventaja que tiene el libro en relación a otros objetos: una cosa es darse a ver y otra ponerse frente a los ojos. Habría que diferenciar entre lo visible y lo evidente, lo evidente hace escaso lo visible. Lo que "se encuentra o se pone delante de los ojos" es precisamente lo obvio, término recurrente en el lenguaje del adolescente, como respuesta a algo sabido y que no genera la menor sorpresa. Para la escucha de quien escribe, el término “obvio”, se presenta como una respuesta que cierra el diálogo, limita la comunicación, reduce la posibilidad de pensar. El espectador del video clip y el activo espectador del zaaping, ha aprendido a fragmentar los relatos, a capturar minisecuencias y a recomponerlas en su archivo de imágenes. Esta nueva forma de acceder a las imágenes fílmicas en micro secuencias relativamente arbitrarias, este nuevo espectador de múltiples relatos se conforma con saber un poco de cada cosa en la ilusión de percibir todo, de comer con los ojos una gran picada de imágenes. Este nuevo espectador de historias paralelas ha comenzado el zaaping en la búsqueda de la elección de un programa y ha terminado haciendo del zapping una forma de programar su mirada. La intensidad puede estar en la demora, en la discontinuidad que crea el parpadear, como una forma de saborear el alimento visual, aunque cada vez más la intensidad es tramitada por la rapidez y la continuidad, generadores de la inmediatez, la cual anula la percepción de múltiples registros en función del vértigo. Podemos diferenciar lo intensivo de lo excesivo. La intensidad puede prescindir del exceso. Frente a la pantalla, cuando la imagen es fugaz, la única forma de incorporarla es someterse a la repetición. Frente a la fugacidad, no se trata de contemplar, sino de atrapar, retener, para poder comprender la escena que trascurre a velocidad. También se apela a la exhibición de varias secuencias, que se intercalan para renovar continuamente el interés, que decaería si se tratara de una sola historia. La mente del observador en primera instancia va a intentar recomponer en una secuencia lógica tradicional, lo que el video clip muestra fragmentariamente. Luego, viendo que es imposible pues no responde a un orden de secuencias, se va a entregar a un cóctel de imágenes sucesivas, no secuenciales, que no se articulan en un orden de con-secuencias.
6* Exposición realizada por Elina Matoso, ateneo del MOTRIC (Movimiento de trabajadores e investigadores corporales para la salud). 7* Char René, Papeles de Hipnos, citado por Régis Debray en Vida y muerte de la imagen, historia de la mirada en occidente, Buenos Aires, Paidós, 1992.
TEXTO: Fragmento de: "El fin del Cuerpo en el Principio del Milenio" de: Daniel Calmels.
En una etapa que me estoy dedicando a investigar, entre tantas cosas, el tema de las miradas, el cuerpo, la imagen, recordé estas letras de Daniel Calmels y sentí que debía darles un lugar en este espacio para quienes quisieran leerlo, conocerlo y descubrir una poética creativa sobre el cuerpo, sólo como D.Calmels sabe exponer.
A Daniel Calmels lo conocí personalmente por 1ra. vez en el Instituto de la Máscara., lugar del cual proviene casi toda mi formación creativa. Me enamoré de su decir, de su claridad de conceptos. Y este fragmento que aquí expongo, para que conozcan, forma parte de una exposición que el autor realizó en el Congreso Internacional de Salud Mental y Derechos Humanos, en Argentina, al cual asistí y que me abrió los ojos, la mente a otros decires, a otros pensares, a otro modo de comunicación creativa.
Este fragmento menciona también a Elina Matoso: fue una gran maestra mía, y a ella va mi gratitud por enseñarme a observar otras escenas, otros, gestos, nuevas máscaras.
Sin duda que en este post estoy dejando un pedacito de mi transcurrir por esos nuevos caminos que fui descubriendo al querer despojarme de rigideces, armaduras, mochilas, que ya eran obsoletas para continuar conmigo.
No puedo dejar escrito como es la emoción que voy sintiendo a medida que fui posteando estas letras. Ojalá logren descubrirlas y disfrutarlas. Susuru
nana mouskouri ojitos latinos

2 comentarios:

Omar dijo...

Cuanro hacía que no escuchaba "esos ojitos ..." con o que me gusta. Gracias por el rescate.
Un beso.
Omay

SUSURU dijo...

no hay por que dar gracias. fue un modo de ponerle música al texto del "parpadeo estético".