sábado, junio 30, 2007
A Medianoche. Paul Éluard
Se abren puertas
se descubren ventanas
Un fuego se enciende
y me deslumbra
Todo se decide encuentro
Criaturas que yo no he deseado.
He aquí el idiota
que recibía cartas del exterior
He aquí el anillo precioso
que él creía de plata
He aquí la mujer charlatana
de cabellos blancos
He aquí la muchacha inmaterial
Incompleta y fea
bañada de noche y de miseria
Cargada de absurdas plantas silvestres
Su desnudez su castidad
sensibles de cualquier parte
He aquí el mar y barcos
sobre mesas de juego
Un hombre libre
otro hombre libre y es el mismo
Animales exaltados ante el miedo
con máscara de barro
Muertos prisioneros
locos todos los ausentes.
Pero tú por qué no estás aquí tú para despertarme
De "La vie immédiate" 1932
viernes, junio 29, 2007
Edith Piaf. Himno al Amor
CARMINA BURANA
jueves, junio 28, 2007
Los Intrusos. Eduardo Galeano
miércoles, junio 27, 2007
Incertidumbre o Certeza?
“Al bajar a tierra me di cuenta de que la mochila que llevaba sobre mis espaldas pesaba tanto como el siglo que acaba de terminar, que había llegado el momento de detenerme y de mirar lo que contenía, sacar una a una todas las piedras y darles finalmente un nombre, catalogarlas y después decidir si era el caso de llevarlas conmigo o, en cambio, de abandonarlas.
De repente, en esa tierra desconocida y sin embargo tan familiar, comprendí que la nuestra es también la historia de aquellos que nos han precedido, de los que han escogido hacer o no hacer. Han sido esas elecciones las que han construido, como el carbonato de calcio en una cueva, la invisible estructura de nuestra persona.
Un niño que nace no es una pizarra limpia sobre la que se puede escribir cualquier cosa, sino una tela en la que alguien ha trazado ya la trama de un bordado: ¿recorrerá ese camino marcado por otros o escogerá uno diferente? ¿Continuará calcando el surco trazado o tendrá el valor de salirse de él? ¿Por qué uno rompe la urdimbre y otro la completa con ciega diligencia?
¿Es en verdad sólo nuestra esta vida y éste es el único espacio de luz que se nos permite atravesar? ¿Acaso no es una crueldad demasiado grande jugárselo todo en una sola existencia? ¿Comprender, no comprender, equivocarse, enfrentarse?. Un solo latido separa el nacimiento de la muerte, abrimos la boca para decir <
Fragmento de: "Escucha mi voz". S. Tamaro
domingo, junio 24, 2007
María Rita. Encuentros y despedidas
viernes, junio 22, 2007
Tributo VIII. Amiga. Roberto Carlos y Ana Belén
jueves, junio 21, 2007
Dionisio = Baco. Las máscaras
Dionisios, hijo de Zeus y de Semele, tiene características que lo diferencian con nitidez en la mitología griega. Dionisios es un dios “epidémico”, que llega de repente, se hace presente y se va. Es un dios viajero, que está en permanente movimiento. Las fiestas en su honor (las epifanías), si bien tienen características regulares y responden a un calendario oficial (conocido tanto por los fieles como por los dioses), son muy distintas de las ofrecidas a otros dioses. Así como Apolo es esperado sin sorpresa el día correspondiente a su fiesta, Dionisios, ser errante, puede pasearse por ciudades y aldeas sin ser reconocido. Otra característica que define a Dionisios es la máscara del extranjero. Cuenta la mitología que unos pescadores de Metimna encontraron una máscara entre sus redes de pesca en pleno mar, y que esta máscara no representabas el espanto sino el enigma, un rostro a descifrar……….. Dionisio resume en su máscara, por partes iguales, el extraño y el extranjero. En algunas ciudades es el dios que viene de las sombras de la noche y que sorprende por su potencia, que no asusta sino que estimula. Es el dios de la vida, cuyo nombre latino es Baco. Su máscara es reconocida muchas veces en la madera retorcida de la vid, vivificadora de la tierra, que irrumpe jugosa y sensual en campos secos y soleados, que trae alegría y placer, festejada con danzas dionisíacas.
Fuente: "El Cuerpo Territorio Escénico" de Elina Matoso
Escultura: obra de Encarnación Hernández
martes, junio 19, 2007
Hable con ella. Almodovar.
Bajo una pequeña estrella. W. Zymmborska
lunes, junio 18, 2007
Ausencia. Cesaria Evora y Goran Bregovic
domingo, junio 17, 2007
Las múltiples metamorfosis de la locura.Robero Juarroz
sábado, junio 16, 2007
Poema Final. Mazur
viernes, junio 15, 2007
Canto del Miedo. Gioconda Belli
miércoles, junio 13, 2007
Tributo VII. Amigos para siempre.
martes, junio 12, 2007
OSHO. Rabia y Tristeza
domingo, junio 10, 2007
Dichos de poetas:
viernes, junio 08, 2007
Leon Felipe. Yo no sé....
Tributo VI. Frida Kahlo
jueves, junio 07, 2007
La Metamorfosis Corporal. Cambios. Jorge Castelli
Tributo V. The power of Love. Nana Mouskouri
Paul Valery. El Bosque Amigo
En las sendas pensamos cosas puras,
uno al lado del otro, fugitivos,
cogidos de la mano, y pensativos
en medio de las flores más oscuras.
Íbamos solos, como enamorados,
entre la verde noche del sendero,
compartiendo el fugaz fruto hechicero
del astro que aman los enajenados.
Después, muy lejos, en la sombra densa
de aquel íntimo bosque rumoroso,
morimos -solos!- sobre el césped blando.
Y arriba, en medio de la luz inmensa,
¡oh, amigo del silencio más hermoso,
nos encontramos otra vez, llorando!
Versión de Andrés Holguín
FOTO: Bosque de Palermo-Bs.As.Argentina
martes, junio 05, 2007
Canción de las simples cosas. Mercedes Sosa
Los portadores de sueños. Gioconda Belli
En todas las profecías
está escrita la destrucción del mundo.
Todas las profecías cuentan
que el hombre creará su propia destrucción.
Pero los siglos y la vida
que siempre se renueva
engendraron también una generación
de amadores y soñadores,
hombres y mujeres que no soñaron
con la destrucción del mundo,
sino con la construcción del mundo
de las mariposas y los ruiseñores.
Desde pequeños venían marcados por el amor.
Detrás de su apariencia cotidiana
Guardaban la ternura y el sol de medianoche.
Las madres los encontraban llorando
por un pájaro muerto
y más tarde también los encontraron a muchos
muertos como pájaros.
Estos seres cohabitaron con mujeres traslúcidas
y las dejaron preñadas de miel y de hijos verdecidos
por un invierno de caricias.
Así fue como proliferaron en el mundo los portadores
De sueños,
atacados ferozmente por los portadores
de profecías habladoras de catástrofes.
los llamaron ilusos, románticos, pensadores de utopías
dijeron que sus palabras eran viejas
y, en efecto, lo eran porque la memoria del paraíso es antigua
en el corazón del hombre.
Los acumuladores de riquezas les temían
lanzaban sus ejércitos contra ellos,
pero los portadores de sueños todas las noches
hacían el amor
y seguía brotando su semilla del vientre de ellas
que no sólo portaban sueños sino que los
multiplicaban
y los hacían correr y hablar.
De esta forma el mundo engendró de nuevo su vida
como también había engendrado
a los que inventaron la manera
de apagar el sol.
Los portadores de sueños sobrevivieron a los climas
gélidos
pero en los climas cálidos casi parecían brotar por
generación espontánea.
Quizá las palmeras, los cielos azules, las lluvias torrenciales
tuvieron algo que ver con esto.
La verdad es que como laboriosas hormiguitas
estos especímenes no dejaban de soñar y de construir
hermosos mundos,
mundos de hermanos, de hombres y mujeres que se
llamaban compañeros,
que se enseñaban unos a otros a leer, se consolaban
en las muertes,
se curaban y cuidaban entre ellos, se querían, se ayudaban
en el arte de querer y en la defensa de la felicidad.
Eran felices en su mundo de azúcar y de viento
de todas partes venían a impregnarse de su aliento
de sus claras miradas
hacia todas partes salían los que habían conocido
portando sueños
soñando con profecías nuevas
que hablaban de tiempos de mariposas y ruiseñores
y de que el mundo no tendría que terminar en la
hecatombe.
Por el contrario, los científicos diseñarían
puentes, jardines, juguetes sorprendentes
para hacer más gozosa la felicidad del hombre.
Son peligrosos
—imprimían las grandes rotativas
Son peligrosos
—decían los presidentes en sus discursos
Son peligrosos
—murmuraban los artífices de la guerra.
Hay que destruirlos
—imprimían las grandes rotativas
Hay que destruirlos
—decían los presidentes en sus discursos
Hay que destruirlos
—murmuraban los artífices de la guerra.
Los portadores de sueños conocían su poder
por eso no se extrañaban
también sabían que la vida los había engendrado
para protegerse de la muerte que anuncian las profecías
y por eso defendían su vida aún con la muerte.
Por eso cultivaban jardines de sueños
y los exportaban con grandes lazos de colores.
Los profetas de la oscuridad se pasaban noches
y días enteros
vigilando los pasajes y los caminos
buscando estos peligrosos cargamentos
que nunca lograban atrapar
porque el que no tiene ojos para soñar
no ve los sueños ni de día, ni de noche.
Y en el mundo se ha desatado un gran tráfico de sueños
que no pueden detener los traficantes de la muerte;
por doquier hay paquetes con grandes lazos
que sólo esta nueva raza de hombres puede ver
la semilla de estos sueños no se puede detectar
porque va envuelta en rojos corazones
en amplios vestidos de maternidad
donde piecesitos soñadores alborotan los vientres
que los albergan.
Dicen que la tierra después de parirlos
desencadenó un cielo de arcoiris
y sopló de fecundidad las raíces de los árboles.
Nosotros sólo sabemos que los hemos visto
sabemos que la vida los engendró
para protegerse de la muerte que anuncian las profecías.
FOTO: Julio Bocca. "Adiós hermano cruel"
Tributo IV. Zorba, el Griego
domingo, junio 03, 2007
Tributo III. Tango a Evora. Loreena Mc Kennitt
Tributo II: Concierto de Aranjuez. Narciso Yepes
Tributo I: a la música y la danza. Ravel:"Bolero"
Los Aluxes
Nos encontrábamos en el campo yermo donde iba a hacerse una siembra. Era un terreno que abarcaba unos montículos de ruinas tal vez ignoradas. Caía la noche y con ella el canto de la soledad. Nos guarecimos en una cueva de piedra y sahcab; para bajar utilizamos una soga y un palo grueso que estaba hincado en el piso de la cueva.
La comida que llevamos nos la repartimos. ¿Qué hacía allá?, puede pensar el lector. Trataba de cerciorarme de lo que veían miles de ojos hechizados por la fantasía. Trataba de ver a esos seres fantásticos que según la leyenda habitaban en los cuyos (montículos de ruinas) y sementeras: Los ALUXES.
Me acompañaba un ancianito agricultor de apellido May. La noche avanzaba. . . De pronto May tomó la Palabra y me dijo: -Puede que logre esta milpa que voy a sembrar. ¿Por qué no ha de lograrla?, pregunté.
-Porque estos terrenos son de los aluxes. Siempre se les ve por aquí.
¿Está seguro que esta noche vendrán?
Seguro, me respondió.
-¡Cuántos deseos tengo de ver a esos seres maravillosos que tanta influencia ejercen sobre ustedes! Y dígame, señor May, ¿usted les ha visto?
-Explíqueme, cómo son, qué hacen.
El ancianito, asumiendo un aire de importancia, me dijo:
-Por las noches, cuando todos duermen, ellos dejan sus escondites y recorren los campos; son seres de estatura baja, muy niños, pequeños, pequeñitos, que suben, bajan, tiran piedras, hacen maldades, se roban el fuego y molestan con sus pisadas y juegos. Cuando el humano despierta y trata de salir, ellos se alejan, unas veces por pares, otras en tropel. Pero cuando el fuego es vivo y chispea, ellos le forman rueda y bailan en su derredor; un pequeño ruido les hace huir y esconderse, para salir luego y alborotar más. No son seres malos. Si se les trata bien, corresponden.
-¿Qué beneficio hacen?
-Alejan los malos vientos y persiguen las plagas. Si se les trata mal, tratan mal, y la milpa no da nada, pues por las noches roban la semilla que se esparce de día, o bailan sobre las matitas que comienzan a salir. Nosotros les queremos bien y les regalamos con comida y cigarrillos. Pero hagamos silencio para ver si usted logra verlos.
El anciano salió, asiéndose a la soga, y yo tras él, entonces vi que avivaba el fuego y colocaba una jicarita de miel, pozole, cigarrilos, etc., y volvió a la cueva. Yo me acurruqué en el fondo cómodamente. La noche era espléndida, noche plenilunar. Transcurridas unas horas, cuando empezaba a llegarme el sueño, oí un ruido que me sobresaltó. Era el rumor de unos pasitos sobre la tierra de la cueva: Luego, ruido de pedradas, carreras, saltos, que en el silencio de la noche se hacían más claros.
Tomado del libro: "Leyendas, ceremonias tradicionales y relatos de la zona maya".
Aporte de: Sara Fuentes, México