miércoles, febrero 14, 2007

La vivencia sonoro-musical se asemeja a las experiencias y a los aprendizajes que regulan nuestra manera de estar en el mundo... nuestra regulación epigenética. La vivencia musical y sonora no es sólo una experiencia auditiva, sino también biológica, física, intelectual, emocional y social. Descubrir el propio universo sonoro es, también, sacar a la luz una dimensión singular de uno mismo que no se pone de manifiesto de otra forma.

2 comentarios:

JOP dijo...

"Vivencia sonoro-musical".
Bella y más que precisa forma de nombrar el acto de ser atravesado por la música. ATRAVESADO, es decir, al modo de pasar un cuerpo penetrándolo de parte a parte, dice la RAE.
No hay mejor modo que llamarla vivencia; puesto que el poder de la abstración de la música, su ausencia de anclajes fijos y arcaicos en nomenclaturas significadas, solo es posible disfrutarlo dejándo que el propio cuerpo experimente las sensaciones que la música, en sus modulaciones, logra despetar.
Para mí, la forma más pura y más absoluta del arte.

JOP dijo...
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