lunes, abril 28, 2008

de: Jaime Barylko

Cada uno es un mundo que se fecunda en el mundo del otro y así irradia cielos, estrellas, demonios que se llaman vida, mi vida. No estoy solo, aunque esté solo. Estás ahí, tú, presente, ausente, en forma de recuerdo o en imagen de anhelo, estás ahí. En mis ojos estás, y en ellos veo tus ojos que a su vez contienen otros ojos, que son tus relaciones. Yo, tú, somos nudos de los que brotan nutridas tramas de relaciones donde se entrecruzan complejos hilos de variados horizontes. Te necesito para ser. Para ser yo, fíjate qué paradoja, reclamo tu presencia, tu hilo para que no se me deshaga el nudo de ser alguien en el mundo.

3 comentarios:

Anónimo dijo...

BIEN TANA !!! EL RECUERDO DEL MAESTRO ES PERMANENTE !!! UN BRAVO PARA JAIME...!!!!
ale

JOP dijo...

Leyendo este fragmento recordé a Savater y su "Etica para Amador". Recordé a Robinson Crusoe, a Viernes, a Frankenstein... Todos traídos de la mano del ingenio de Fernando para contarnos sobre el otro. Para aclararnos la necesidad del otro y de las implicancias del otro.

Rina dijo...

la primera vez que leí esto fué hace días... pensé: cómo necesitar a alguien de tal manera?
hoy.... sintiendome romántica solo puedo añorar.... y sentirme provocada..............
efectivamente:
no nacimos para estar solos.
ini