sábado, octubre 13, 2007

Carta para Susuru. Hola Su!!!

Hola Su!!!
Gracias por tus palabra. Son una sonrisa para el alma.
No hay una técnica específica. Sólo el amarse y comprendere y dejar salir el dolor. De la nada vino y a la nada se va a volver a ir. ¿Por qué censuramos lo que sentimos?. ¿Hay alguna razón por la que deberíamos sentir de otra manera?. ¿Hay alguna razón para no ser uno mismo?. Podemos transformarlo, racionalizarlo y dejar de sentirnos así. Pero alguna vez nos preguntamos que sentimos realmente y por qué nos sentimos así?. Esas son las preguntas que me hago cuando siento algo. Dejo que se me dispare el inconsciente y hago concientes todas las asociaciones. Por que todo tiene que ver con todo, porque hay una historia, una persona, una unidad y porque principalmente soy yo, todo el resto es un aprendizaje que te abre la mente.
Es un proceso largo y doloroso. Pero creo que cuando hay un momento de conexión con uno mismo, cuando uno está en paz con lo que uno es, ese momento de silencio, de comprensión, de entendimiento, de dejarse ser, todo el camino recorrido de repente se antoja valioso y vale la pena. Aunque el momento se vaya. Vuelve. Y cada vez más seguido. Tengo mucho silencio adentro. Por eso me ecucho. Por eso hoy sé que pasé de un área de comodidad a otra, como dice Nacha en su libro. Abrí mi corazón y con eso se amplió mi mundo.
De nuevo, gracias por tus palabras y tu ofrecimiento, me hicieron muy bien!!!!
La semana pasada di tanto, todo lo que en realidad necesitaba para mi y me vacié. Así me encontró el sábado, vacía y llorando. Di toda esa energía que uso para levantarme a mí cuando me siento mal y no quiero hacerme cargo de eso. Como ya no tenía esa energía, me enfrenté con mi dolor, que había quedado desnudo. Pero no estuve sola. El universo me abrazaba todo el tiempo con un hermoso abrazo lleno de amor y paz.
Te dejo un beso y un abrazo enorme!!!!
Clau
octubre: 2004

3 comentarios:

mabel dijo...

...el universo me abrazaba todo el tiempo..." qué sensación de protección y seguridad me da ese párrafo.

Ana Maria Suárez dijo...

estoy en Barcelona, paseando y con intenciones de quedarme si es posible. Pato me dio los datos del blog, me encanta todo lo que tenés, pero esta carta me llega al corazón y vos sabé bien por qué. Un abrazo

JOP dijo...

Creo que existen dos tipos de soledades: La que se siente cuando uno esta en comunión y en armonía consigo mismo y la otra, la que emerge cuando se necesita la compañía de otros.
Ambas situaciones, me parece, son claramente diferentes. Cuando dejamos que la plenitud de la vida ingrese en nosotros, es la energía vital la que crece y nos hace autónomos. Por otro lado, el ansia de contacto, de encuentro verdadero con el prójimo, es un sendero igualmente doloroso y difícil de lograr pero que acrecientan, en caso de lograrlo, las energías vitales en nosotros. En ambos casos, creo que sí existe un denominador común: el amor. El amor que uno puede prodigarse a sí mismo y el que permite recibir de los demás. Ambos, poderosos motores del crecimiento y la vitalidad.