No es tanta la distancia, puedo alcanzarla, siento el transpirar del
asfalto bajo mis pies; voy de oeste a este, aceleró el paso, una gota
de sudor recorre mi vértebra, es obvio que no puede alejarse, pretende
imitar mis ademanes, giro bruscamente, no está, miro hacia mi derecha,
no puedo verla, tampoco está a mi izquierda, pero la percibo, siento su
respirar en mi espalda. Ahora estoy de este a oeste; el sol del invierno
es plateado, sigo buscándola, veo otras, pero en ellas no está la que me
persigue, puede ser que esté entre los arbustos, quizás descansando.
Trato de controlar la respiración, la piel desaloja los tóxicos, vuelvo y giro,
¡mierd...! está al frente, circula mi sangre velozmente, mis pupilas
se dilatan, desacelero, ella desaceleró; paro a mirarla, no sé si ella
me está mirando. Es mejor dejar de jugar con los misterios, porque ella,
puede ser mi única compañía en el siquiátrico.
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Fausto Aybar,de la República Dominicana, compañero y moderador del Foro Sabor Artístico escribió este relato que me gustó desde la primera vez que lo leí y me tomé el atrevimiento de postearlo aquí con mucho placer.
"Era todavía demasiado joven para saber que la memoria del corazón elimina los malos recuerdos y magnifica los buenos, y que gracias a ese artificio logramos sobrellevar el pasado". G.García Márquez"El amor en los tiempos del cólera"
Ilustración: Obra de Liliana Lucki
Hoy me siento identificada con las palabras de García Márquez, la música de Lorena Mc Kennitt y la obra de mi amiga Liliana Lucki, artista plástica argentina.
Hoy siento haber pasado por la geometría y con la ayuda de escuadra y compás dibujé un triángulo equilátero en el cual todos los vértices me maravillan.
La libertad de la
voluntad, que en sí misma no es otra cosa que libertad del pensamiento, está
limitada de la misma manera que la libertad de pensar. El pensamiento no puede
ir más allá del horizonte hasta el que se extienden las ideas; sin embargo,
éste se basa en las percepciones que se van adquiriendo y puede ampliarse
conforme lo hace. Asimismo, la libertad de la voluntad puede expandirse también
hasta ese mismo punto, si bien, dentro de tales confines, es ilimitada. Otra
cosa distinta es el obrar de la voluntad; la facultad de hacerlo se nos impone
de manera fatalista.
En la medida en que el fatum se le aparece al hombre en el espejo de su propia personalidad, la
libre voluntad y el fatum individual
son dos contrincantes de idéntico
valor. Nos encontramos con que los pueblos que creen en un fatum destacan por su fortaleza y el poder de su voluntad, y que, en
cambio, hombres y mujeres que dejan fluir las cosas tal y como van, ya que «lo
que Dios ha hecho bien hecho está», se dejan llevar por las circunstancias de
manera ignominiosa. En general, «la entrega a la voluntad de Dios» y la
«humildad» no son más que las coberturas del temor de asumir con decisión el
propio destino y enfrentarse a él.
F. NIETZCHE
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Sentí necesidad de releer Nietzche y extraje este fragmento revelador de tantas incertidumbres que nos aquejan en la cotidianeidad, turbados por la corrupción, los indignados, el terrorismo, la ambición de poder, la indiferencia por los marginados, el maltrato psicoifísico en varios órdenes de nuestra vida, el individualismo, la desesperanza y nfalta de oportunidades para muchos habitantes del mundo y volví a pensar que estudiar, leer, salir de la ignorancia, acercarnos a grupos afines que nos ayuden a crecer interiormente aplicando la Solidaridad y multiplicándola, veremos cada vez más despejado el horizonte. susuru
Cantón, 18 de enero de 1885.
Querida alumna SUSY:
Voy a tratar de ser lo más breve posible, ante tu interesante investigación y proposición. me vine a Cantón desde los 6 mil metros donde vivía en un lamasterio comiendo vegetales y leche de yak. Comprenderás que hay dos países vecinos que están investigando desde hace mucho tiempo en comida marina. Ya los chinos y japones están investigando en las algas grandes cloroficias y rodoficias y una de ellas, el agar-agar tiene propiedades digestivas, muy superiores al tilo, la manzanilla y la yerbabuena.
Ambos países están determinando cambios radicales en la salud nutricional del mundo. De hecho, están haciendo unas estadisticas basados en las comprobaciones de los viveros de piscicultura u de cultivos de algas. Debido a estas investigaciones, se ha determinado que, con el correr del tiempo, el mundo tendrá que crecer a un ritmo demasiado acelerado para la forma afr´cola actual. Por tanto, el ser humano tendrá que seguir los patrones de mantenimiento de los viveros, que permanecen estables en producción, aunque se pongan más peces o algas en el vivero, según la ley de Darwin de SELECCIÓN NATURAL.
Con respecto a tu pregunta sobre el KARMA, te diré que en la BIBLIA sale su definición: LO QUE SIEMBRES, COSECHARÁS; con la vara que midas, serás medido, el que siembra vientos, recoge tempestades. Eso es lo que te digo por ahora, para no extenderme más. SALUDOS,
TU MAESTRO y admirador de tu ciencia.
Puerto Kant 18 de enero de 1885
Mi querido Maestro: En estos meses transcurridos desde nuestra última conversación por este medio continúo trabajando arduamente. No me doy por vencida.
Agradezco su explicación sobre el KARMA, lo cual me estimula para seguir construyendo en beneficio de los más necesitados.
Entiendo perfectamente que hay muchos intereses económicos de por medio en la búsqueda de cambios nutricionales. Usted se encuentra en un lugar privilegiado cercano al Río de las Perlas que tuvo repercusión en el crecimiento de Hong Kong. No pretendo enojarlo ni hablo de causar otra Guerra, como la del opio con el Reino Unido, pero mi voz interior me dice que voy en la ruta correcta.
La economía crecerá a medida que las poblaciones tengan más acceso a diversos alimentos nutritivos de rápida elaboración.
Pido por favor revea lo que envié. Sólo usted tiene los medios para que mi proyecto salga a la luz y se comercialice con efectividad.
La mezcla en cantidades muy exactas de las algas marinas con corales se pulverizan y deshidratan y al entrar en contacto con el agua, el aire y unas gotas de caldo de hongo Shiitake dan la fórmula mágica. Este hongo se encuentra en Oriente y le propongo cultivar el mismo. Sus empresas son muy generosas en ganancias. Sólo pido el patentamiento de la fórmula y la inversión. Los negocios serán manejados por usted.
Quedo a la espera de sus noticias.
Que Dios lo bendiga.
Mis respetuosos saludos: Susy
DERECHOS RESERVADOS
A veces suelo ir al Parque de la Concordia para sentarme debajo del añoso ombú, el único del lugar. Siento que es como ir a la casa de un amigo fiel para que me abrace. Y me quedo reflexionando profundamente acerca de los diferentes misterios que nos presenta la vida cotidianamente. Mientras pienso y reflexiono, acaricio una raíz que está fuera de la tierra. La miro, la observo y la toco. Y visualizo una forma, la de un hombre descansando. Sin dejar de posar mi mano sobre ella intento captar algún mensaje oculto en esa forma, en ese rústico marrón viejo, arrugado, algo roto y agrietado recostado sobre el verde césped recién cortado del parque. Los rayos de sol se colaron por esas grietas e iluminaron mi mente. Y con esa tibia luz matizando el instante en el que siento que vos, que yo, que nosotros, que ellos, que todos, somos como ese árbol. Que las cosas viejas o muertas son semejantes a todo aquello que descansa en nuestras raíces. Son lo que nos sostiene para podernos elevar en el follaje de nuestras vidas y acercarnos hacia lo más alto.
Sigo pensando y me digo: conocer y mantener limpias y sanas nuestras raíces nos arraiga en cualquier suelo…es nuestra riqueza interna que nos sostiene, de allí provienen nuestros frutos y nuestros pájaros libres. Al mismo tiempo me voy dando cuenta que un árbol sin bichos, sin savia, sin hojas y sin pájaros carpinteros que hieran su corteza, quizás no tendría vida. Las heridas y las llagas son parte de la vida de este ombú, de este árbol, que me da sombra, que me cobija, que me permite venir a visitarlo. Y me doy cuenta que me gusta este y no otro cualquiera, porque anida vida en él y sin embargo permite que lo lastimen. Todo esto le aporta diversidades que vuelven a sostenerlo, a erguirlo, a renovar su follaje y a recomenzar como sostén de un nuevo ciclo en su función de continuar dando vida, cubriéndose de colores, de fragancias, de mariposas, de gotitas de lluvia, de savia, de esperanza, aunque sean muy visibles sus cicatrices, algunas más recientes que otras. Yo misma con mis caricias guardo en ese lugar mis fracasos, mis recuerdos buscando consuelo para mis días tristes y savia nueva para volver a empezar, para conectarme con las pasiones alegres, para construir nuevos modos de transitar este parque de mi barrio
Ensimismada en mis pensamientos un hombre joven, muy delgado y harapiento se acerca y me pide dinero para comer. Mientras busco en el bolsillo le pregunto como se llama, que edad tiene, Abriendo su boca desdentada y reseca con apestante olor a alcohol escucho: Cholo, 45 años. Un billete de dos pesos pongo en su mano y se aleja a paso cansado, arrugado y desteñido por la vida. ¿Qué vida? ¿Cómo la del árbol o la de un espantapájaros? ¿Para qué me encontré con Cholo? ¿Quién me lo mandó? ¿Habrá algún Cholo en nuestra familia oculto a las supuestas verdades que tejieron la historia? Lo sigo con la mirada y me doy cuenta que se detiene otra vez a pedir dinero y así continúa su camino dentro del parque, recaudando lo que otros le dan. Cansado de andar se tira sobre el césped y saca de su bolsa una botella de ginebra que ingiere casi con desesperación mientras un pedazo de pan seco lo tritura para darle de comer a las palomas. Y rodeado de las aves queda adormecido, en tanto que se acerca una tormenta no anunciada.
Las hojas crujientes y resecas se desprendieron fácilmente de los árboles y se pegotearon en mi cara transpirada. El parque se despoblaba. Cholo no se inmutaba. Caminé hacia Rivadavia y me refugié en el shopping. A través de los cristales de los locales observaba la lluvia, la avenida casi desierta, el bar con muy pocos ocupantes. Me senté en una mesa. Diminutos huevos de pascua envueltos en papel dorado llenaban una canasta a la espera de ser adquiridos y regalados el próximo domingo, se exhibían sobre la barra de Caffemar junto a diferentes calidades de café en grano para la venta.
Viernes de otoño, viernes santo, día de ocres y oros, de baladas tristes sonando a lo lejos. La pantalla gigante de la TV muestra escenas con fondo de nuestras exuberantes Cataratas del Iguazú. Es un fragmento de la película La Misión. Las imágenes me invaden engarzando en esmeraldas y rubíes este viernes otoñal a punto de desvanecerse mientras el chocolate y la canela del capuchino de hoy se hunden en la espuma blanquísima de la leche y un bombón de ciruela se disuelve en mi boca.
Susana Ruggiero
DERECHOS DE AUTOR.
Hojeo lentamente una revista de turismo argentino. Tengo ganas de ascender al cerro Uritorco y busco informaciónEn el living de casa el volumen de la música que sale por los parlantes de la TV dice presente con fuerza, Esa intensidad me invita a conectarme con la película que se está proyectando
que una vez finalizada me da la certeza que en octubre recorreré Córdoba y sus lugares más fascinantes como el que cuenta esta historia:
Miles de turistas, expedicionarios, metafísicos y entusiastas de todas las latitudes del mundo, se dan cita para ascender el Cerro Uritorco. Más allá de las razones individuales que motivan a su ascensión, el cerro presenta un sendero excelente para realizar un completo ejercicio cardiovascular con un grado de dificultad medio.
La excursión comienza en el balneario La Toma, que está enclavado sobre un bosque autóctono del lugar. Nos esperan unos 6 Km. de trekking hasta la cima en un tiempo estimado de 3 a 4 hs. a paso normal para completar el trayecto. El tramo inicial presenta una pendiente pronunciada, cubierta por vegetación de tala, acacias y quebrachos. Es importante encontrar el ritmo de ascenso e intentar mantenerlo. Comenzaremos la expedición y a nuestra izquierda nos acompañara la ciudad de Capilla del Monte y el Dique el Cajón. Luego de 15 minutos de iniciada la excursión veremos el peñón del Uritorco que nos acompañará gran parte del trayecto. Si realizamos la ascensión con un guía de montaña del lugar es muy probable que nos relate alguna de las historias que envuelven al cerro, lo que hará que sea más interesante la travesía.
Aprenderemos que Uritorco significa "Cerro Macho" en idioma Comechingón, y que esta tribu utilizaba el cerro para realizar sus ceremonias. La leyenda cuenta que Uritorco era un joven indio enamorado de la muchacha Calabalumba. Ella era la hija de un hechicero que desaprobaba la relación amorosa y en consecuencia se convirtió en una satánica figura para perseguir a los enamorados. Pero la fuerza del amor era más fuerte y decidieron huir, siendo permanentemente acosados por el demonio de la muerte. Cuando éste finalmente los alcanzó, los dos jóvenes se transformaron: él en el magnífico cerro y ella en ese río de lágrimas que brota de sus entrañas.
Luego de transitar la primera hora de caminata encontraremos una vertiente donde podremos descansar y reabastecer las caramañolas. Continuaremos la marcha, siempre respetando el sendero y pronto llegaremos a la mitad del circuito, donde se encuentra una casa de piedra y adobe en un llanura que se presta para descansar e incluso acampar.
Sabremos que una de las teorías sobre este lugar mágico y energético es la que sostiene la existencia de una ciudad subterránea llamada Erks cuya entrada no puede ser cruzadas por cualquier mortal, y que esta ciudad se comunica con otra dimensión y otros puntos del planeta a través de interminables pasadizos.
Invito a todos a descubrir mi país. Les encantará.
En conversaciones de café con amigos hablamos de diferentes temas, entre ellos sobre los indios guaraníes. Llegué frente a mi computadora en estado romántico y nostalgioso y de allí surgió este post con una bellísima leyenda de la Flor Pasionaria que aquí dejo para quien quiera disfrutarla:
Mburukujá era una hermosa doncella española que había llegado a las tierras de los Guaraníes acompañando a su padre, un capitán del ejercito de la Corona.
Mburukujá no era su nombre cristiano, sino el tierno apodo que le había dado un aborigen guaraní a quien ella amaba en secreto y con el que se encontraba a escondidas, ya que su padre jamás habría aprobado tal relación. En realidad, su padre ya había decidido que ella desposara a un capitán a quién el creía digno de obtener la mano de su única hija.
Cuando le revelaron los planes de matrimonio, la joven suplicó que no la condenaran a consumirse junto a un hombre a quien no amaba, pero sus ruegos solamente lograron encender la cólera de su padre. La doncella lloró desconsolada, tratando de conmover el inflexible corazón de su padre, pero el viejo capitán no sólo confirmó su decisión sino que además le informó que debería permanecer confinada en la casa hasta que se celebrara boda.
Mburukujá debió contentarse con ver a su amado desde la ventana de su habitación, ya que no estaba autorizada a salir a los jardines por la noche y difícilmente lograba burlar la vigilancia paterna. Sin embargo, envió a una criada de su confianza para que lo informara sobre su triste futuro.
El joven indio no se resignó a perder a su amada, y todas las noches se acercaba a la casa intentando verla. Durante horas vigilaba el lugar, y sólo cuando se percataba de que los primeros rayos del sol podían delatar su posición se retiraba con su corazón triste, aunque no sin antes tocar una melancólica melodía en su flauta.
Mburukujá no podía verlo, pero esos sonidos llegaban hasta sus oídos y la llenaban de alegría, ya que confirmaban que el amor entre ambos seguía tan vivo como siempre. Pero una mañana ya no fue arrullada por los agudos sones de la flauta. En vano esperó noche tras noche la vuelta de su amado. Imaginó que el joven indio podría estar herido en la selva, o que tal vez había sido víctima de alguna fiera, pero no se resignaba a creer que hubiese olvidado su amor por ella.
La dulce niña se sumió en la tristeza. Su piel, otrora blanca y brillante como las primeras nieves, se volvió gris y opaca, y sus ojos ya no destellaron con hermosos brillos violáceos. Sus rojos labios, que antes solían sonreír, se cerraron en una triste mueca para que nadie pudiera enterarse de su pena de amor. Sin embargo, permaneció sentada frente a su ventana, soñando con ver aparecer algún día a su amante. Luego de varios días vio entre los matorrales cercanos la figura de una vieja india. Era la madre de su enamorado, quien acercándose a la ventana le contó que el joven había sido asesinado por el capitán, quien había descubierto el oculto romance de su hija. Mburukujá pareció recobrar sus fuerzas, y escapándose por la ventana siguió a la anciana hasta el lugar donde reposaba el cuerpo de su amado. Enloquecida por el dolor cavó una fosa con sus propias manos, y luego de depositar en ella el cuerpo de su amado confesó a la vieja india que terminaría con su propia vida ya que había perdido lo único que la ataba a este mundo. Tomó una de las flechas de su amado, y luego de pedirle a la mujer que una vez que todo estuviera consumado cubriera sus tumbas y los dejara descansar eternamente juntos, la clavó en medio de su pecho. Mburukujá se desplomó junto al cuerpo de aquel que en vida había amado.
La anciana observó sorprendida como las plumas adheridas a la flecha comenzaban a transformarse en una extraña flor que brotaba del corazón de Mburukujá, pero cumplió con su promesa y cubrió la tumba de los jóvenes amantes. No pasó mucho tiempo antes de que los indios que recorrían la zona comenzaran a hablar de una extraña planta que nunca antes habían visto, y cuyas flores se cierran por la noche y se abren con los primeros rayos del sol, como si el nuevo día le diera vida.
Nota: Los jesuitas, identificaron la flor del mburucuyá con los atributos de la pasión cristiana: la corona de espinas, los tres clavos, las cinco llagas y las cuerdas con que ataron al Jesús en el Calvario. Y en los rojos e irregulares frutos, los religiosos creyeron ver las gotas coaguladas de la sangre de Cristo. Esta flor tan singular, se cierra como si se marchitara al ponerse el sol, y se abre cobrando su brillo natural cuando amanece.
Una flor tan barroca como el siglo en el que fue introducida en Europa, a finales del XVII. Sufrútice trepador, provisto de zarcillos, hojas alternas, pecioladas y divididas en cinco gajos oblongos.
Las flores solitarias, ligeramente perfumadas y pecioladas recuerdan la corona de espinas y los clavos, símbolos de Jesús Crucificado. Sépalos y pétalos son muy parecidos, de colores variados, desde el blanco verdecino al morado de la foto.
"La cosa más bella que podemos vivenciar es el misterio. Esa es la fuente de todo el arte y ciencias verdaderos". Einstein
Las màscaras son retazos milenarios de rostros que se adhieren a la piel y que me llaman. Son la muerte, la locura, la alegrìa y la esperanza. Son fantasmas siempre presentes en cada gesto, en cada mirada, en cada cara.
...El viento me confió cosas
que siempre llevo conmigo,...
El abrazo es algo grandioso.
Es la manera perfecta para demostrar el amor que sentimos cuando no conseguimos la palabra justa
de: Carl Gustav Jung
...Había una vez una flor, una piedra, un cristal, una reina, un rey, un palacio, un amante y su amada, en algún lugar, hace mucho, mucho tiempo, en una isla en medio del océano, hace cinco mil años... De esa especie es el amor, la flor mística del alma. Ese es el centro del sí mismo... Carl Gustav Jung
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Ventanas
cuando una ventana se cierra, otra se abre: pero hay veces que nos quedamos tanto tiempo mirando a una cerrada que no nos deja ver todas las demás que sí están abiertas para nosotros.
Todo empezó en la sorpresa
en un encuentro casual pero la noche es traviesa cuando se teje el azar
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A qué le llaman distancia, eso me habrán de explicar. Sólo están lejos las cosas, que no sabemos mirar". A.Yupanqui
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Yo que sentí el horror de los espejos No sólo ante el cristal impenetrable Donde acaba y empieza, inhabitable, un imposible espacio de reflejos
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Todo fluye y refluye; todo tiene sus períodos de avance y retroceso, todo asciende y desciende; todo se mueve como un péndulo; la medida de su movimiento hacia la derecha, es la misma que la de su movimiento hacia la izquierda; el ritmo es la compensación.
Museo Arte Latinoamericano
Recordar es permitir que el futuro intervenga en el suceso. Costa Agreen