domingo, marzo 30, 2008

Encuentro en la Biblioteca Nacional. de: Susuru

Conocí a Laura hace muchos años cuando ambas cursábamos Auditoría en la universidad y proyectábamos nuestra licenciatura en “Administración de Empresas”.
En aquella época, Laura trabajaba en una importante multinacional como Jefa de Costos y aspiraba, con todos sus conocimientos y eficiencia, llegar a la Gerencia del Área.
Cuando ese puesto fue cubierto por Luis Vasallo, un paracaidista que no sabía quién lo ayudó a ocupar el puesto tan ansiado, se dio cuenta que en esa Compañía, ser mujer era un impedimento para escalar posiciones jerárquicas. Y decidió renunciar.
Nuestro encuentro después de casi 30 años sin vernos, se concretó en el restó de la Biblioteca Nacional, un mediodía de cálido otoño porteño.
Laura, espontáneamente y a los minutos de ordenar nuestro almuerzo, ya estaba comentándome su historia de este tiempo de ausencia. La miré atentamente y me dispuse a escucharla con máxima concentración. Laura fue siempre una mujer muy interesante y nada frívola. Estar con ella compartiendo después de tanto tiempo, más que un placer, para mí era casi un lujo que pocas veces se dan en la vida.
Su relato comenzó explicándome que poco a poco fue abandonando la actividad contable, a pesar de tener su propio estudio contable, constituido al poco tiempo de recibirse con esfuerzo y exitosamente.
Su socio pasó a ser su marido dos años después de comenzar a trabajar juntos. Actualmente sólo es su ex.
Varios años de psicoanálisis le permitieron descubrir sus cualidades para el arte.
Comenzó potenciando el hemisferio derecho de su cerebro y así su sensibilidad oculta se manifestó buscando nuevos caminos.
Desde bioenergética, eutonía, sensopercepción y bio danza fueron motivo de práctica, estudio e investigación seria por parte de Laura.
Fundó una escuela multidisciplinaria en la cual y junto a otros profesionales ayudaban a los concurrentes a conectarse con sus emociones y mejorar su calidad de vida.
Pero ella misma se daba cuenta que su búsqueda iba por más.
Empezó a probar con la pintura. Cada día intentaba plasmar sus emociones en la tela.
Acuarelas, acrílicos, óleos multicolores eran algunos de sus aliados más preciados.
Pinceles, brochas, rodillos ayudaban a colorear el blanco lienzo hasta dar por terminada alguna obra.
Hoy, Laura vive sola y muy feliz.
Su vivienda es un dos ambientes amplio y luminoso que alquila en Barrancas de Belgrano.
Esta mujer delgada, sencilla, inteligente, de ojos grandes, oscuros y brillantes, sin maquillaje, logró despojarse de toda la armadura que portaba en la etapa de estudiante en Ciencias Económicas corriendo detrás de números, balances y presupuestos entre otras tareas estrictas y estructuradas.
¡Cuánto tiempo ha transcurrido!!!.-
¡Cuántos cambios a la vista!!!
Sin embargo, su amplia sonrisa, su lenguaje coloquial, el movimiento de sus manos se mantuvieron inalterables. Por momentos sentía que estaba frente a aquella joven inquieta de 22 años.
Sus gestos, su voz, su entusiasmo, son los colores que pintan a Laura.
Una suave brisa refresca los recuerdos.
De los parlantes se escucha como por arte de magia y misterio la voz de Edith Piaff.
El “himno al amor” nos eleva.
Nos miramos, nos tomamos de las manos y alzamos las copas para brindar.
Laura Fernández Bordieu, es hoy, una gran artista y encantadora mujer.
Cada vez que quiera contactarla, puedo hacerlo vía e-mail o llamando a su móvil.
Estos son los datos que me dejó escritos en una tarjeta verde agua.
Lfbordieu@gmail.com: Cel: 15-5526-5682.

6 comentarios:

AndyPeCas dijo...

la voz de Edith Piaf es siempre un marco conmovedor para cualquier encuentro. Emotivo relato. Gracias!!

Andy

Dora dijo...

Son esas personas, tocadas por una varita mágica, muy especial que las hace bucear en espacios donde otros no se animan a penetrar.
Creo que además de inquietos, son pacientes en la búsqueda, como sabiendo que algún día llegará. Pueden mirar hacia adentro para hallar y entender la realidad afuera.
¡Es tan difícil ¡ ¿ Cómo se logra?

Ana Lorena dijo...

Toda una experiencia de vida, me deja pensando en que cuando realmente queremos y le ponemos ganas, podemos darle un giro a nuestra vida para hacer lo que nos gusta y nos hace feliz.

JOP dijo...

Emotivo relato llevado de la mano de una prosa cálida y diáfana.

Siempre un placer.

Besos.

Tere García. dijo...

Qué precioso lo que relatas. Son estas cosas que la vida nos pone delante para reflexionar y valorar.
Estoy encantada con todo lo que leo, cada parte que delicadamente pones en tu blog, está llena de emotividad, variedad de temas y en un placer encontrar tanta belleza por la red.
Tere.

Anónimo dijo...

ME ENCANTO EL RELATO DE TU ENCUENTRO
CON LAURA, TE FELICITO, RELATAS MUY LINDO E INTERESANTE
CARIÑOS, MAURI