martes, enero 30, 2007

CONSERVACIÓN DE LOS RECUERDOS

Los famas para conservar sus recuerdos proceden a embalsamarlos en la siguiente forma: Luego de fijado el recuerdo con pelos y señales, lo envuelven de pies a cabeza en una sábana negra y lo colocan parado contra la pared de la sala, con un cartelito que dice: «Excursión a Quilmes», o: «Frank Sinatra». Los cronopios, en cambio, esos seres desordenados y tibios, dejan los recuerdos sueltos por la casa, entre alegres gritos, y ellos andan por el medio y cuando pasa corriendo uno, lo acarician con suavidad y le dicen: «No vayas a lastimarte», y también: «Cuidado con los escalones.» Es por eso que las casas de los famas son ordenadas y silenciosas, mientras en las de los cronopios hay una gran bulla y puertas que golpean. Los vecinos se quejan siempre de los cronopios, y las famas mueven la cabeza comprensivamente y van a ver si las etiquetas están todas en su sitio. Julio Córtazar

1 comentario:

JOP dijo...

¿Qué será preferible, se preguntaría Kundera, los cronopios o los famas?
El desorden, el bullicio, la comprensión y el encuentro o el orden, el silencio medido, la comprensión impostada y el encuentro superficial y adecuado.
Puesto en estos términos, la cosa, a mi ver, es más que clara.