viernes, junio 04, 2010

Aprendiendo...Relato de Susuru.

La existencia es tan sólo una mezcla extraña De finales y principios.

Mi niñez transcurría en una casa chorizo construida con algo de cemento, madera y mucha chapa. Siempre me hicieron notar que no era mía. Era la casa de mi abuelo que, a cinco años de morir mi abuela, se había casado con una italiana rústica que salía a colgar las sábanas enfundada en tapado de piel y pulseras de oro No habiendo cuartos suficientes, yo no sólo compartía el dormitorio con mis padres, sino que además tuve que compartir mi cama con mi única hermana, cuatro años menor que yo. Nos acostaban en forma invertida para aprovechar mejor el espacio. Su cabeza quedaba a la altura de mis pies. Evoco hoy ese espacio como el lugar de las carencias, de los límites, que imponía la presencia del cuerpo de mi hermana. Un espacio que por más de tres años me había pertenecido sólo a mí. En esa cama, yo jugaba, saltaba, cantaba, hacía piruetas…....hasta…..hasta que fuimos dos las que tuvimos que ocupar el mismo lugar…..¿Qué lugar? Sólo escasez para repartir. Con los años me fui dando cuenta de la fuerte carga afectiva que significó para mí compartir algo de mi privacidad: mi propia cama. Manchas, fragancias, y pálidos colores habitaron mi cuerpo. Con estas vivencias comencé a construir mi imagen que se iba revistiendo de costras duras de piel, , para no sentir, para no dar permiso de entrada al goce. Aparecía ya en aquel momento en forma no conciente la capacidad de transformar, soportar y saltar obstáculos. Así fui creciendo...Cuanto más grande fue la herida, más gruesa se hizo la coraza....hasta que un día, después de muchos, muchísimos años comencé a llorar como un bebé.

Desde entonces, por las noches, Me gusta oír las estrellas, Son como quinientos millones De cascabeles…………(*) Saint-Exupery(*) DERECHOS RESERVADOS cualquier parecido a la realidad es pura coincidencia

31 comentarios:

medianoche dijo...

Es una historia que ya conozco, un hogar con muchas falencias pero lleno de amor, tiempos que hasta la taza de leche se compartía, ahora me gustaría solo un día ser esa niña traviesa que corre y salta sin cesar, como me gustaría volver a ese estado tan hermoso, tu relato me desojo el corazón de recuerdos lindos, a pesar de las carencias lo viviría nuevamente.

Besos

SUSURU dijo...

Esos recuerdos con olor de helecho
Son el idilio de la edad primera.
G.G.G.


Con el recuerdo vago de las cosas
que embellecen el tiempo y la distancia,
retornan a las almas cariñosas,
cual bandadas de blancas mariposas,
los plácidos recuerdos de la infancia.

¡Caperucita, Barba Azul, pequeños
liliputienses, Gulliver gigante
que flotáis en las brumas de los sueños,
aquí tended las alas,
que yo con alegría
llamaré para haceros compañía
al ratoncito Pérez y a Urdimalas!

¡Edad feliz! Seguir con vivos ojos
donde la idea brilla,
de la maestra la cansada mano,
sobre los grandes caracteres rojos
de la rota cartilla,
donde el esbozo de un bosquejo vago,
fruto de instantes de infantil despecho,
las separadas letras juntas puso
bajo la sombra de impasible techo.

En alas de la brisa
del luminoso Agosto, blanca, inquieta
a la región de las errantes nubes
hacer que se levante la cometa
en húmeda mañana;
con el vestido nuevo hecho jirones,
en las ramas gomosas del cerezo
el nido sorprender de copetones;
escuchar de la abuela
las sencillas historias peregrinas;
perseguir las errantes golondrinas,
abandonar la escuela
y organizar horrísona batalla
en donde hacen las piedras de metralla
y el ajado pañuelo de bandera;
componer el pesebre
de los silos del monte levantados;
tras el largo paseo bullicioso
traer la grama leve,
los corales, el musgo codiciado,
y en extraños paisajes peregrinos
y perspectivas nunca imaginadas,
hacer de áureas arenas los caminos
y del talco brillante las cascadas.

Los Reyes colocar en la colina
y colgada del techo
la estrella que sus pasos encamina,
y en el portal el Niño-Dios riente
sobre el mullido lecho
de musgo gris y verdecino helecho.

¡Alma blanca, mejillas sonrosadas,
cutis de níveo armiño,
cabellera de oro,
ojos vivos de plácidas miradas,
cuán bello hacéis al inocente niño!...

Infancia, valle ameno,
de calma y de frescura bendecida
donde es süave el rayo
del sol que abrasa el resto de la vida.
¡Cómo es de santa tu inocencia pura,
cómo tus breves dichas transitorias,
cómo es de dulce en horas de amargura
dirigir al pasado la mirada
y evocar tus memorias!


autor; Jose Asuncion Silva

De Lirium soy dijo...

Hermoso post... tu infancia... imaginaba el lugar... las niñas...
Y siempre es bueno llorar el pasado...
Un beso y buen finde

Mariana Marziali dijo...

Un relato muy conmovedor llegué a tu blog navegando por otros y me encontré con un lugar repleto de sentimientos. Con tu permiso voy a seguir tu blog. Saludos

Felix Casanova dijo...

SUSURU...

Hermoso relato querida amiga, lleno de alegría y una pequeña hostilidad ante la invasión del territorio que antes le pertenecía. Los años nos endurecen, nos crece una coraza, pero aún asi, no podemos evitar llorar.

Un besote

serpai dijo...

Hola...!

Sabes...? Mi blog cuenta ya con un año...! Y para la ocasión he escrito algo que también es para ti... y, de paso, puedes ver que hay un sello que puedes llevar, si así lo quieres... Pues, como su nombre lo indica, sirve para "sellar" este vínculo que nos ha unido en este tiempo transcurrido...., eso me encantaría..., y haría completo este festejo y mi alegría...!
O si no..., te regalo una flor de Ceibo que es la flor de mi país: Argentina.

Gracias por tu presencia...!

Saludos,

SERGIO

Flor dijo...

Hermoso querida!
Sin palabras!

Todo eso me suena a lo que mi maman contaba cuando ella era niña en el tiempo de la guerra. Cuando ella y sus hermanos iban a recojer los deyectos de los animales en las calles para adobar el huerto para producir para comer.

Mil besos!
Flor

dondelohabredejado dijo...

Ay, qué fuerte!! Me angustió un poco leer el relato, pero también me gustó el modo en que lo desarrollaste, y el final sentí que liberaba mi angustia en ese llanto.
Me acordé de una amiga que vivía en una casa de chapa que no tenía piso, y ella decía "hoy hay que limpiar la alfombra" lo que significaba que había que arrancar los yuyos de la habitación.
Muy lindo post, Susuru.
Un abrazo grande.

Jota Ele dijo...

Hermosísimo relato sobre la infancia y la adolescencia, Susuru.

Quizás habái muchas carencias, pero también esa niña fue inmensamente feliz. Estoy seguro de ello.

Besos.

ILUSION dijo...

Hola Susuru,,,,bonita la historia que nos cuentas,,,gracias por compartirla,,,,Besitos y buen fin de semana....

rblanco dijo...

Hola Susuru. Un relato realmente impactante.

Besos
Rita

Ara dijo...

Querida amiga Susuru; que escrito tan bello sobre la niñez y la adolescencia; que felices épocas las que todos guardamos como oro en paño.
Olores, sabores y sensaciones encierran esos años en todos; llorar de mayores nos es inevitable.
No perdamos esa riqueza de aquellos maravillosos años.
Un besazo enorme, y un placer leerte, amiga.
Ara

Abuela Ciber dijo...

Conmueven tus palabras y queda flotando el deseo de mejores amaneceres.

Cariños con el deseo de una buena semana con pensamientos de logros soñados.

Gregorio Omar Vainberg dijo...

Susuru
Maravilloso, cargado de sensaciones,
eso nos forma, nos da cabida.

Un abrazo

Gala dijo...

Lágrimas de añoranza por un tiempo que aunque duro permanece en el mejor de los recuerdos.

Un beso Susu

Leny dijo...

Querida Su...

Tu relato es una mixtura de cálido desadosiego,de entrañable desamparo...¿paradójico?...no.
Cuando las historias nacen desde las huellas que hay en el alma, siempre provocan imborrables contradicciones.
Como siempre, un lujo poder percibir tu arte, y un placer el haberte conocido.

Besos!

La Gata Coqueta dijo...

Con sentido aprecio
para; Susuro


De regreso

Lo prometido
hay que continuarlo...
Mis huellas te acerco
como antes de partir

En ellas traigo
aromas de un mar bravío
que en el norte se ha quedado
apenado al decirle adiós

Su brisa me llama
y las gotas de batidas olas
que en mi cara se posaron
susurran...
que me sigue esperando

La luna, su eterna amante
con esmerada ternura
en compañía de luceros
van guiando el camino
que me acercan a tu espacio...

Ellos saben que no te olvidé
cuando era poseída por su belleza
tu estabas en mi pensamiento...
por el afecto que siempre
me has demostrado.

María del Carmen

JUAN dijo...

La pérdida de la intimidad personal perfectamente descrita en tu relato.
Cuando no esta solo y desea soñara y liberar emociones y no se puede porque hay otro que te observa, o crees que te observa, y te retienes, te castigas y te vuelves recatada para no sentir. Y eso crea una personalidad enojada, rencorosa hacia quien comparte contigo la necesidad de estar sola. «Manchas, fragancias, y pálidos colores habitaron mi cuerpo.
para no sentir, para no dar permiso de entrada al goce».

Precioso retrato de la adolescencia. Un lujo leerte.
Besos

SUSURU dijo...

@mig@s: gracias por vuestras visitas qwue tanto me ayudan en mi aprendizaje cotidiano.
Hoy leí unas palabras que sentí que este era el lugar para no olvidarlas y compartirlas con ustedes a modo de respuesta y gratitud a vuestros comentarios:

La vida es el ahora,
No los ayeres perdidos,
Ni los ayeres muertos,
Menos aún, los mañana no nacidos..!!
Necesitamos ser amados,
Necesitamos paraísos,
Necesitamos a nuestros sueños soltarlos,
Y al amor.., darle permiso…!!
Hoy dejo este impulso registrado,
No quiero arrepentirme, ni olvidarlo;
Y de cierta timidez, uno tiene la certeza,
Que no triunfa, quien al menos no ha luchado..!!

Antonio Gagliarducci

Anouna dijo...

Y es que todo nos va formando, hasta los pequeños grandes detalles cotidianos. Un espacio, una fragancia, un tiempo, un sueño encendido o apagado, un roce, un ver, un sentir, un recuerdo. Huellas de piel y de alma, que se guardan, que se callan, que se retienen, que se acunan, se envuelven, se sueltan, se ocultan, se extienden. Y lloramos o reímos, pero somos nosotras y el tiempo que lloramos y reímos.
Vivan las vivencias que nos dieron tanta vida!!!

Besos, Anouna

tia elsa dijo...

Son recuerdos tristes de infancias con carencias, pero es bueno que un dia lloró toda su bronca, dolor, seguro ahora está limpia de todo rencor. Besos tía Elsa.

Rubén Darío dijo...

Mi bella dama, no hay distancia ni tiempo que mitigue la dolorosa nostalgia de una niñez infeliz y llena de carencias... pero cuando uno ha vivido asi, la vida lo vuelve a uno fuerte para las adversidades y suave para las felicidades.

mil besos Bella Dama.

Darío.

medianoche dijo...

Un poema exquisito, lleno de luz que aun brilla en el infinito, mi madre ya se fue, también mi padre y hermano, los recuerdos son gotas delicadas de ese brebaje que solo en la infancia bebíamos, las caricias de nuestros padres y abuelos, gracias por recordarme estos momentos únicos.

Besos

Asturiela dijo...

y es que no hay final ni un principio, son cuestion de perspectivas, recuerda esto: no se crea ni se destruye, solo se transforma.



un beso renovador.

La Gata Coqueta dijo...

Una semana más...

Te entregaria
la sonrisa de la vida

te entregaria
una esperanza sin término

te entregaria
un horizonte del color del arco iris

te entregaria
parte de mi ser en compañia

pero como soy
un felino que viste de seda

te entrego
mis ronroneos llenos de auroras

te entrego
mis bigotes llenos de sueños

te entrego
la fortuna de un fin de semana

te entrego
un caluroso gesto como despedida

María del Carmen

Abuela Ciber dijo...

Te dejo mis deseos de un hermoso fin de semana

Cariños

Leo dijo...

Susuri, bello relato, yo no tuve hermanas si no dos hermanos menores, fui la mayor, al primero de mis hermanos le llevaba 3 años y al otro 9. Al principio compartí cama grande con mi primer hermano hasta que nos mudamos para una casa mas grande donde cada uno tenía su habitación, esto no quiere decir de que no hayamos pasado necesidades pero hemos aprendido a compartir sin regañar y en la calle con nuestros amigos y amigas también compartíamos todo, fue muy lindo, muy cariñoso, parecíamos todos familia, hasta nuestras madres cuidaban de todos, que recuerdos¡¡¡¡¡ tu escrito me ha hecho entrar en otra dimensión, hoy soy sola, mis dos hermanos hace tiempo fellecieron.
Gracias Susuri por compartir tus cosas, son una belleza.
Abrazos
Leonor

ANTIQVA dijo...

Amiga, en aquellos tiempos muchos eramos pobres de solemnidad y sin embargo viviamos felices. Uno, al menos, siempre evoca esos tiempos con nostalgia.

Claro que nunca volveran, pero uno desea conservarlos, que sigan vivos en algun lugar...

Un abrazo, Susuru

Melibea dijo...

¡Hola, Su! Creo que lo peor son las carencias de afecto; las materiales se pueden soportar, pero las otras ahogan.

Un fuerte abrazo para este fin de semana y un beso para que comiences el lunes.

Isidro Jesus Cedrés González dijo...

Amiga; has trasladado mi memoria a los años 40; fijate cuanto tiempo ha pasado. En aquella época, los que tenían cama, se apiñaban en ella. Otros dormian sobre colchones de residuos vegetales, como la envoltura de las mazorcas de maiz.
Comer: agua, pan y carne de Merida, decian que era de caballo, envasada en la Argentina, Merida.
Ahora dormimos en colchone con marca, comemos carne del día, y tomamos leche.
¿Podemos pedir más? sería una pena ser tan egoísta.
Lo tenemos todo. Seamos felices con lo propio. Dejar lo ajeno a su dueño, que seguramente tampoco estará conforme con lo que tiene.
Un abrazo amiga, que tu piel sea una de tus riquezas y puedas compartirla.
Jecego

Sauze dijo...

eres genial, me encantó.