lunes, abril 30, 2007

EL NÁUFRAGO URBANO

Pasó esto Caminar era la excusa para la charla. Dialogar es una forma de hacer huella y los pasos se confunden con palabras. Los dos. Ella y él se repitieron en alternativas sendas, porque la mujer optaba por la sombra de los árboles robustos y el hombre por la visión del mar. Se unían en las distancias recorridas por las frases, en las voces ocasionales para prevenir dificultades en la marcha. Fueron años y oraciones. Metros triviales y pisadas trascendentes. Fueron hijos, dudas, omisiones y generosas concesiones. Hasta que pasó esto. Ella no deseaba ponerle nombre a la enfermedad. Las enfermedades tienen nombres que no duran, que se cambian, que se hacen confusos y específicos. El fue perdiendo en la memoria y las palabras. El tiempo le borraba los recuerdos y los verbos y, como una consecuencia lógica, desaparecieron los caminos, los árboles y la sombra. Ella apeló a médicos y plegarias, a remedios y caricias, hasta que recurrió al mar. Lo llevó a la costa. Un brazo de él en el hombro de ella, su brazo en la cintura de él acompañándola hacia delante. Esperando con paciencia cada paso, mirándole los ojos y los labios. La vista de él estaba en otro tiempo y otro espacio, hasta que ella percibió el milagro. La mirada de siempre antes y de nunca ahora. El vio el mar, la vio a ella, levantó un brazo, le tocó el otro hombro y como quien sea que está perdido todo y entonces, palpa sus objetos más valiosos, la volvió a mirar a ella y su última conciencia le trajo unas palabras. Ella y el mar, sus últimos pasos. Y ella y el mar pudieron escuchar con claridad la súplica…”no dejes que me olvide”. Publicó: TODO CONTROL Nro.: 45 Foto: Mar del Plata por JOP

Milagro de Amor. Jaime Ross

Si me voy antes que vos si te dejo en estas tierras no te asustes de la noche que en la noche vivo yo . Si me voy antes que vos si es así que está dispuesto quiero que tus noticias hablen del aire y del sol. Quiero que siempre recuerdes lo que dijimos un día que cada vez que te ríes río contigo mi amor . Y no te olvides de algo que se adivina en la vida y es que la vida misma es un milagro de amor.

domingo, abril 29, 2007

¿Por qué hemos de escuchar al corazón?

de :"El Alquimista" Paulo Coehlo ¿Por qué hemos de escuchar el corazón? - preguntó el muchacho cuando acamparon aquel día. - Porque donde él esté, es donde estará tu tesoro. - Mi corazón se halla agitado - dijo el muchacho. Tiene sueños, se emociona y está apasionado por una mujer del desierto. Me pide cosas y no me deja dormir muchas noches, cuando pienso en ella. Es bueno. Tu corazón está vivo. Sigue escuchando lo que él tiene para decir. En los tres días siguientes, los dos pasaron junto a algunos guerreros, y vieron a otros guerreros en el horizonte. El corazón del muchacho empezó a hablar sobre el miedo. Contaba al muchacho historias que había oído al Alma del Mundo, historias de hombres que fueron en busca de sus tesoros y jamás los encontraron. A veces, asustaba al muchacho con el pensamiento de que podría no conseguir el tesoro, o podría morir en el desierto. Otras veces, le decía que ya estaba satisfecho, que ya había encontrado un amor y muchas monedas de oro. - Mi corazón es traicionero - dijo el muchacho al Alquimista, cuando pararon para descansar un poco los caballos. - No quiere que continúe. - Eso es bueno - respondió el Alquimista -.Demuestra que tu corazón está vivo. Es natural cambiar un sueño por todo aquello que ya se consiguió. -Entonces, ¿por qué debo escuchar mi corazón? - Porque no conseguirás nunca mantenerlo callado. E incluso si finges no escuchar lo que dice, él estará dentro de tu pecho, repitiendo siempre lo que piensa sobre la vida y el mundo. - ¿Incluso aún siendo traicionero?. - La traición es el golpe que tú no esperas. Si conoces bien tu corazón, él jamás lo conseguirá. Nadie logra huir de su corazón. Por eso, es mejor escuchar lo que él dice. Para que jamás venga un golpe que tú no esperas. - El muchacho seguía escuchando su corazón, mientras caminaban por el desierto. Llegó a conocer sus artimañas y sus trucos y llegó a aceptarlo como era. Entonces, el muchacho dejó de tener miedo, y dejó de tener ganas de volver, porque una tarde su corazón le dijo que estaba contento. "Incluso si protesto un poco", decía su corazón, "es porque soy un corazón de hombre, y los corazones de hombres son así. Tienen miedo de realizar sus mayores sueños, porque encuentran que no lo merecen o que no van a conseguirlos. Nosotros, los corazones, morimos de miedo sólo de pensar en amores que partieron para siempre, en momentos que podrían haber sido maravillosos y que no lo fueron, en tesoros que podrían haber sido descubiertos y quedaron para siempre escondidos en la arena. Porque cuando esto acontece, terminamos sufriendo mucho". -Mi corazón tiene miedo de sufrir - dijo el muchacho, una noche en que miraban el cielo sin luna. -Dile que el miedo de sufrir es peor que el propio sufrimiento. Y que ningún corazón jamás sufrió cuando fue en busca de sus sueños, porque cada momento de búsqueda es un momento de encuentro con Dios y con la Eternidad. -Cada momento de búsqueda es un momento de encuentro - dijo el muchacho a su corazón. Mientras buscaba mi tesoro, todos los días fueron luminosos, porque yo sabía que cada hora formaba parte del sueño de encontrar. Mientras yo buscaba este mi tesoro, descubrí en el camino cosas que jamás había soñado encontrar, si no hubiese tenido el valor de intentar cosas imposibles para los pastores. Entonces, su corazón permaneció silencioso una tarde entera. De noche, el muchacho durmió tranquilo, y cuando despertó, su corazón empezó a hablarle de las cosas del Alma del Mundo. Dijo que todo hombre feliz era un hombre que llevaba a Dios dentro de sí. Y que la felicidad podría ser encontrada en un simple grano de arena del desierto, como ya había dicho el Alquimista. Porque un grano de arena es un momento de la Creación, y el Universo tardó millares de millones de años para crearlo. "Cada hombre sobre la faz de la Tierra tiene un tesoro que le está esperando", dijo su corazón. " Nosotros, los corazones, acostumbramos a hablar poco de estos tesoros, porque los hombres ya no quieren encontrarlos. Sólo hablamos a los niños. Después, dejamos que la vida encamine a cada uno en dirección a su destino. Pero, desgraciadamente, pocos siguen el camino que les ha sido trazado y que es el de la Historia Personal, y de la felicidad. Les parece que el mundo es una cosa amenazadora, y por esto el mundo se convierte en una cosa amenazadora. Entonces nosotros, los corazones, vamos hablando cada vez más quedo pero no nos callamos nunca. Y procuramos que nuestras palabras no sean oídas: no queremos que los hombres sufran porque no siguieron a sus corazones". ¿Por qué los corazones no les dicen a los hombres que deben continuar siguiendo sus sueños?-Preguntó el muchacho al Alquimista. -Porque, en este caso, el corazón es el que sufre más. Y a los corazones no les gusta sufrir. El muchacho entendió a su corazón a partir de aquel día. Pidió que nunca más lo dejase. Pidió que, cuando estuviese lejos de sus sueños, el corazón apretase en el pecho y diese la señal de alarma. El muchacho juró que siempre que escuchase esta señal, también la seguiría. Aquella noche habló de todo ello con el Alquimista. Y el Alquimista comprendió que el corazón del muchacho se había vuelto hacia el Alma del Mundo. -¿Qué hago ahora? - preguntó el muchacho. -Sigue en dirección a las Pirámides - dijo el Alquimista-.Y continúa atento a las señales. Tu corazón ya es capaz de mostrarte el tesoro. -¿Era eso lo que me faltaba saber?. -No - respondió el Alquimista-. Lo que té falta saber es lo siguiente: "Siempre antes de realizar un sueño, el Alma del Mundo decide examinar todo aquello que se aprendió durante la caminata. Ella hace esto no porque sea mala, sino para que podamos, junto con nuestro sueño, conquistar también las lecciones que aprendemos siguiendo en dirección a él. Es el momento en que la mayor parte de las personas desiste. Es lo que llamamos, en lenguaje del desierto, "morir de sed cuando las palmeras ya aparecieron en el horizonte". "Una búsqueda empieza con la Suerte de Principiante. Y termina siempre con la Prueba del conquistador". El muchacho recordó un viejo proverbio de su tierra. Decía que: la hora más oscura era la que venía antes de salir el sol...

Atesorando Recuerdos...

OSHO - Libro de la Sabiduría. cap 5

Cuando nos sentimos heridos emocionalmente, pueden surgir memorias que la mayoría de nosotros quiere arrojar al sótano del inconsciente. Pensamos que el tiempo se encargará de curarlas, pero ellas continúan volviendo. He aquí un método mucho más efectivo para curarlas... "Si te estás sintiendo desgraciado, deja que esto sea una meditación. Siéntate en silencio, cierra las puertas. Primero, siente la desgracia con tanta intensidad como sea posible. Siente el dolor. Alguien te ha insultado: Ahora, la mejor manera de esquivar el dolor consiste en ir e insultarle, a fin de poder estar ocupado con esa persona. Eso no es meditación.Si alguien te ha insultado, agradécele porque te ha dado la oportunidad de sentir una herida profunda. Esa persona ha abierto una herida. La herida puede haber sido creada por muchos, muchos insultos que has padecido en toda tu vida; puede que esa persona no sea la causa de todo el sufrimiento, pero ha disparado un proceso.Simplemente cierra tu habitación, siéntate en silencio, sin enojo por la persona, pero con total atención al sentimiento que está surgiendo en ti: el sentimiento de dolor porque has sido rechazado, porque se te ha insultado. Y, entonces te quedarás sorprendido pues no sólo esa persona está ahí: todos los hombres y todas la mujeres y toda la gente que alguna vez te ha insultado empezarán a pasar por tu memoria.Empezarás no solo a recordarlos, empezarás a revivirlos. Entrarás en una especie de primal. Siente el dolor, siente la pena, no la esquives. Por eso es que, en muchas terapias se le pide al paciente que no tome droga alguna antes de que empiece la terapia, por la razón simple de que las drogas son una forma de escapar de tu miseria interior. No te permiten ver las heridas, las reprimen. No te dejan penetrar en tu sufrimiento y, a menos que penetres en tu sufrimiento, no puedes ser liberado de su aprisionamiento.Es perfectamente científico dejar todas las drogas antes de entrar en la terapia, si es posible incluso drogas como el café, el té, el cigarrillo, porque son todas formas de escapar. ¿Has observado? Cuando te sientes nervioso inmediatamente empiezas a fumar. Es una forma de evitar el nerviosismo; te entretienes fumando. En realidad es una regresión. El cigarrillo te hace sentir otra vez como un niño – despreocupado, irresponsable- porque el cigarrillo no es más que un seno simbólico. El humo caliente te lleva simplemente otra vez a los días en que te alimentabas del pecho materno y la leche tibia iba penetrando: El pezón se ha convertido en un cigarrillo. El cigarrillo es un pezón simbólico. Por medio de la regresión esquivas las responsabilidades y las penas de ser adulto. Y eso es lo que sucede con muchas, muchas drogas.El hombre moderno está drogado como nunca antes, porque está viviendo en un gran sufrimiento. Sin las drogas sería imposible vivir con tanto sufrimiento. Esas drogas crean una barrera; te mantienen drogado, no te permiten la sensibilidad suficiente para reconocer tu pena. La primera cosa a hacer es cerrar las puertas y detener toda clase de ocupación: mirar la tele, escuchar la radio, leer un libro.Detén todas las ocupaciones, porque eso también es una droga sutil. Permanece simplemente en silencio, completamente solo. Ni siquiera ores, porque eso nuevamente es una droga, empiezas a entretenerte, empiezas a hablar con Dios, te escapas de ti mismo. Atisha lo dice: simplemente sé tú mismo. No importa el dolor, no importa el sufrimiento producido. Ante todo experiméntalo en su total intensidad. Será difícil, tendrás que entregar el corazón: Puede que empieces a llorar como un niño, puede que te revuelques por el suelo por la profundidad de la pena, tu cuerpo puede tener contorsiones. Puede que te des cuenta súbitamente de que la pena no sólo está en el corazón, sino en todo el cuerpo, de que duele por todas partes, de que es penoso por todas partes, de que todo tu cuerpo no es otra cosa que dolor. Si lo puedes experimentar- esto es de tremenda importancia- entonces empieza a absorberlo.No lo deseches. Es una energía tan valiosa, no la deseches. Absórbela, bébetela, acéptala, dale la bienvenida, siéntete agradecido. Y, puedes decirte: "Esta vez no voy a esquivarlo, esta vez no voy a rechazarlo, esta vez no voy a desecharlo. Esta vez me lo beberé y lo recibiré como a un huésped. Esta vez lo voy a digerir". Puede que te lleve unos pocos días el ser capaz de digerirlo, pero el día que esto suceda habrás dado con una puerta que te llevará realmente muy, muy lejos.Una nueva jornada ha empezado en tu vida, te estás desplazando hacia una nueva clase de ser, porque inmediatamente, en el momento en que aceptas la pena sin ningún rechazo, su energía y su cualidad cambian. Deja de ser una pena. En realidad uno se queda sorprendido, no lo puede creer, es algo tan increíble. Uno no puede creer que el sufrimiento puede ser transformado en éxtasis, que la pena se puede convertir en gozo. Cuando una cosa cualquiera es total, se transforma en su opuesto.Éste es un gran secreto que debe recordarse. Cuando algo es total se cambia a su opuesto, porque no hay forma de seguir adelante; se ha llegado al cul-de-sac. Observa un viejo reloj de péndulo. Lo hace una y otra vez: el péndulo va hacia la izquierda, a la extrema izquierda, y luego hay un punto que no puede traspasar; entonces empieza a moverse hacia la derecha. Los opuestos son complementarios. Si puedes sufrir tu sufrimiento en su totalidad, con gran intensidad, te quedarás sorprendido... no serás capaz de creértelo cuando sucede la primera vez, que tu propio sufrimiento absorbido voluntariamente, con aceptación, se convierta en una gran bendición. La misma energía que se convierte en odio, se convierte en placer; la misma energía que se convierte en sufrimiento, se convierte en bendición".

sábado, abril 28, 2007

Dedicado a mi Amigo ARMANDO Q., en su cumpleaños

Cuando seamos grandes,// no nos olvidemos que para las noches se hicieron// los cuentos,// y los reyes magos, y los duendes buenos;// de que sólo hace falta cuando llega el sueño// tener bien a mano la voz de un abuelo.// No nos olvidemos que en una vereda cabe un mundo// entero,// de risas y ruedas, que no hay mar tan nuestro// como el de la acequia,// que con dos pedales, de una bicicleta,// lo que queda lejos siempre queda cerca.// No nos olvidemos de las maravillas// que guardan adentro,// las cosas sencillas,// los viejos cajones, la flor, la semilla.//
La vida es un viaje y es cuestión de vida// sentarnos al lado de la ventanilla.// Cuando seamos grandes va a ser muy bonito// tener como amigos a los animalitos// y gritarles cosas y entender sus gritos,// y explicar los vuelos por el infinito// (los grandes no entienden a los pajaritos). No nos olvidemos cuando seamos grandes //que un beso es un modo de quedarse en alguien,// que siempre es horario para acariciarse,// que el amor es todo, que ternura es madre,// que hay que estar temprano cuando se hace tarde.//
Cuando seamos grandes no nos olvidemos de la fantasía,// del sol y los juegos,// y lo cumpleaños,// y el circo viajero, los payasos tristes, los muñecos buenos,// la hermosa costumbre de decir://
TE QUIERO!!!
desconozco autoría de este poema.

de: Clarisa Pinkola Estés

"Ojalá te aventures y te sucedan cosas en la vida que las elabores y riegues con tus lágrimas y con tu risa hasta que florezcan"

viernes, abril 27, 2007

Las Máscaras de las Máscaras.....

“Cada vez que me pongo una máscara para esconder mi realidad, fingiendo ser lo que no soy, lo hago para atraer a otro y luego descubro que solo atraigo a otros enmascarados distanciándome de los otros debido a um estorbo: la máscara. Lo hago para evitar que los otros vean mis debilidades y luego descubro que, al no ver mi humanidad, los otros no me pueden querer por lo que soy, sino por la máscara. Lo hago para preservar mis amistades y luego descubro que cuando pierdo un amigo, por haber sido auténtico, realmente no era mi amigo, y si de la máscara. Lo hago para evitar ofender a alguien y ser diplomático y luego descubro que aquello que más ofende a las personas, de las cuales quiero ser más íntimo, es la máscara. Lo hago convencido de que es lo mejor que puedo hacer para ser amado y luego descubro lo triztemente paradógico: lo que más deseo obtener con mis máscaras es, precisamente, lo que no consigo con ellas”. Gilbert B. Laza

jueves, abril 26, 2007

El borde de las tazas

una mujer// se mueve en el denso fluir de sus instintos// sabe quebrar// la cáscara de una intención// una mujer abarca por fragmentos la totalidad// y nunca es la misma // un hombre// sube al misterio en una extrema// progresión// descubre el sentimiento // acorralado en un límite// el resto// lo filtra en el pensar// una mujer// es a la vez su historia// y lo que aún no ha conocido// sabe ordenar lo que no ve// un hombre// arriba al corazón del mundo// en cada vértice de su conocimiento// se instala en lo que ve// y se proyecta// una mujer es todas las mujeres// pero es única// un hombre es todo los hombres// pero es único// ---------------------- un hombre y una mujer// nunca se conocen// saben suponer // saben crear sobre el malentendido// son cada uno // mitad secreto // mitad vacío // un hombre y una mujer// a lo largo de cientos de actos cotidianos// cruzan información// dejan la vida escrita// en el borde de las tazas // cada día se escribe// cada día se lava. // LAURA YASAN

R. STEINER dijo:

"Si quieres conocerte a ti mismo , contempla el mundo por todos lados.
Si quieres conocer el mundo, contémplate en tus propias honduras"