Manha, tao bonita manha De un dia feliz que chegou O sol neceu surgiu E em cada cor brilhou Voltou o sonho entao Ao coracao................
Nací una mañana de carnaval en una humilde y sencilla casa de pueblo.
Rodeada de mujeres del vecindario que ayudaban a parir a mi mamá.
Mi papá, mientras tanto esperaba en el patio cerca de la higuera y debajo de la parra, la llegada de su primogénito. Tenía que ser varón!!!
Me asomé a este mundo con buenos pulmones. Mis berridos sonaron como truenos anunciando coraje y desafío.
Al abrirse la puerta del cuarto, doña Encarnación con su potente voz gritó:
¡ES MUJER!, ¡ES MUJER! ¡Una mujercita en la familia!
Papá huyo despavorido del disgusto a punto de revolear por el aire a una tonta gallina que se había escapado del gallinero y se le cruzó en el camino hasta la abierta puerta de calle.
Volvió un poco más calmo varias horas después.
El mismo día en que nací quedó una marca en mi cuerpo invisible a los ojos, muy profunda e imborrable para mí.
No colmé las expectativas de mi papá. Lo defraudé desde el primer día.
Esto me acompañó durante muchos años como una herida abierta que tardó mucho en cicatrizar. Mi madre y yo lo habíamos decepcionado. Él quería un hijo varón. El apellido tenía que perpetuarse, perdurar.
Ser mujer y primeriza no era ser valiosa.....Como si él no hubiera participado en mi gestación, como si el destino fuera el único culpable de darle una hija mujer.
Mi papá rumiaba su rabia.
Momo hacía piruetas, el Corso empezaba a prepararse. Se escuchaba el retumbar de parches. “Tatú y sus compinches” hacían arabescos en el aire. Calentaban los cuerpos. Gran alboroto para el armado de la murga.
Brom brom brombon brombrombron… Bum bum burumbun burumbunbum Burundanga achalanga Chipichin chipichan chiripichirampuncan…
Las “Mascaritas de Yako” avanzaban en el carro. Iban al encuentro de los murgueros del pueblo cercano. Vuelan papelitos!!!!!! ........Vibran los tambores!!!!!!!
Tarrata tan tarratatan tan tarratan tin ton Taratatontin tin ton tarratapam pim pump
Un muchacho disfrazado de payaso pinta en la pared: ¡Viva el Carnaval! ¡Se viene la Mascarada!
Ohhhh ohhhh ahhhhhh!!!! aeh aeh aeehh aeeehhhhh aaaaahhhh
Por el centro de la calle desfilaba mi hada madrina y el Oso de Chicago repartía banderines y guirnaldas multicolores.
Baldazos de agua en ese juego dionisíaco del “todo vale” fueron el inicio de ese intercambio de fuerzas opuestas luchando por unirse y separarse. Porque el Carnaval era tener permiso para transgredir...para hacer lo distinto, lo que no se hace en otra época del año.
En torno a todo eso nací yo.
Letras: Susuru
Foto: Susuru
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............ acompañamos a joan baez cantando? yo sí lo hago con amor. susuru






















