Ernesto Sábato llenaba la paleta de colores en su casa de Santos Lugares. Me acercó una silla y luego de sentarme pude oír su voz ronca, pausada, pero lo suficientemente clara. Sin dejar de mezclar el ocre con el rojo, el azul y el amarillo , el verde y el naranja, levantó su pincel y me dijo:
“El ser humano sabe hacer de los obstáculos nuevos caminos porque a la vida le basta el espacio de una grieta para renacer”
Y como si nada, siguió pintando.
Desperté. Recordé la clase de del martes 18. La música siempre presente, a veces alegre, a veces confusa acompañaba una nueva propuesta: “Un corso de contramano intentaba tomar al toro por las astas”.
¡Cuánta locura! ¡Cuánta cordura!
Era el preanuncio del concierto de cacerolas y cucharas acompañando la entonación de: “Oíd mortales el grito sagrado!!!”
Me relajé. Respiré hondo hasta llenar de aire mi panza. ¡Qué alivio!!! Entrecierro los ojos y puedo ver y oler la costa uruguaya.
Eduardo Galeano me invita a tomar un café.
Le cuento que quiero provocar la risa, que lo quiero hacer para compartir con mis compañeros, ya, ahora, en este momento especial de fin de año.
Sus ojos claros me miran. Su boca me dice:
“No nos da risa el amor cuando llega a lo más hondo de su viaje, a lo más alto de su vuelo: En lo más alto, nos arranca gemidos y quejidos, voces de dolor, aunque sea jubiloso dolor, lo que pensándolo bien nada tiene de raro, porque nacer es una alegría que duele.Pequeña muerte llaman en Francia a la culminación del abrazo, que rompiéndonos nos junta y perdiéndonos nos encuentra yacabándonos nos empieza. Pequeña muerte la llaman, pero grande, muy grande ha de ser, si matándonos nos nace.”
Octavio Paz toma mi mano suavemente y acercándose a mi oído me susurra:
“Los espejos repiten al mundo, pero tus ojos lo cambian: tus ojos son la crítica de los espejos: creo en tus ojos...”
Intento tomar contacto con la realidad y rescato sueños, ilusiones, proyectos y tantos y tantos momentos compartidos......¡Cuánto crecimos!!! ¡Cuánta gente valiosa hoy, está aquí!!!
¿Brindamos?
Susana Ruggiero, diciembre 2001 Buenos Aires, Argentina













