"Todo auténtico quehacer creativo no es en realidad, obra del hombre solamente. El ejercicio de todo arte o artesanía parte del corazón." C.G.JUNG
Mirar el río hecho de tiempo y agua
y recordar que el tiempo es otro río,
saber que nos perdemos como el río
y que los rostros pasan como el agua.
Sentir que la vigilia es otro sueño
que sueña no soñar y que la muerte
que teme nuestra carne es esa muerte
de cada noche, que se llama sueño.
Ver en el día o en el año un símbolo
de los días del hombre y de sus años,
convertir el ultraje de los años
en una música, un rumor y un símbolo,
ver en la muerte el sueño, en el ocaso
un triste oro, tal es la poesía
que es inmortal y pobre. La poesía
vuelve como la aurora y el ocaso.
A veces en las tardes una cara
nos mira desde el fondo de un espejo;
el arte debe ser como ese espejo
que nos revela nuestra propia cara.
Cuentan que Ulises, harto de prodigios,
lloró de amor al divisar su Itaca
verde y humilde. El arte es esa Itaca
de verde eternidad, no de prodigios.
También es como el río interminable
que pasa y queda y es cristal de un mismo
Heráclito inconstante, que es el mismo
y es otro, como el río interminable. //
No me preguntes cuántos años tengo...
pregúntame, cuántas cartas mandé y cuántas recibí.
Si todavía soy joven, o si soy viejo.
.. lo que importa, es si soy un hervidero de sueños,
si no cargo con el fardo de la esperanza muerta...
No me preguntes cuántos años tengo,
sino, cuántos besos di
Si la juventud en mí , todavía es una fiesta,
si aprovecho todo a cada instante,
si bebo de la taza de la vida gota a gota...
¡Entonces poco me importa cuántas gotas queden!
No me preguntes cuántos años tengo, sino...
Pregúntame por mis amigos...
si fui capaz de hacer a alguien feliz...
No me preguntes cuántos años tengo, sino...
pregúntame qué libros leí...
por dónde anduve...
qué hice...
pregúntame qué historias me acontecieron,
cuántos versos escribí,
cuántos leí,
cuántos canté...
así, solamente así, por muy blancos que estén mis cabellos, por muchas
arrugas que surquen mi rostro, me podrás llamar:
“¡LA JOVEN!"
Y, quienes me vean pasar por aquí,
o por allí... no sabrán de hecho mi edad,
pero tendrán la certeza de que
¡he vivido
Aporte realizado por mi amigo HÉCTOR, desde Guadalajara, México
Ilustración: "Autoretrato" dibujo de Susuru, año 2006
Chispeado de luces del rumbo futuro
que adviértase en todas las nuevas llamadas,
de espalda al prejuicio y a solas contigo,
llegaste a mi vida cortando distancias.
Distancia de innobles pisadas sociales.
Distancia de huellas de loca avanzada.
Distancia de credos, de normas, de anhelos.
Distancia de todo lo que hace la nada.
Llegaste. Eso es todo. Rasguea tus sentidos,
y dame un lenguaje de voces calladas.
Renuncio al legado de un mundo ficticio.
No quiero limosnas de herencia gastada.
Prefiero al murmullo de todos los tiempos,
el secreto íntimo de las circunstancias,
prendida al silencio de tu vida mía
y oyendo en tus ojos y no en tus palabras.
Lancemos un grito de adioses al viento
por todas las fugas que cortan distancias.
Un místico y suave adiós al ensueño
que engaña las mentes y teje la nada.
Un grave y piadoso adiós al imbécil
que vive tan solo de sol, aire y agua.
Un fuerte y cortante adiós al cobarde
que vive sumiso a credos y trabas.
Y un loco y salvaje adiós a nosotros
en ritos y normas y gestos y máscaras.
Que sea nuestra vida presente de todo.
Que busque futuro tan solo en el alma.
Que ensaye verdades. Que sienta en idea.
Que siempre se extienda cortando distancias.
Y que sea más íntima que todas las frases,
de todos los tiempos, de todas las razas.
Julia de Burgos
(Carolina, 1914 - Harlem, Nueva York, 1953)
Video: Kitaro en Concierto