sábado, febrero 18, 2012

EL PLUMAJE DE LOS PÁJAROS. (leyenda calchaquí)

Cuentan los ancianos indios de los valles calchaquíes, esta leyenda. Antiguamente los pájaros sólo lucían en su plumaje los colores de la tierra con que fueron hechos por INTI, MAMA-QUILLA, Y PACHA-MAMA. Pero los pájaros, no estaban conformes, querían en sus plumas los hermosos colores de las flores, querían ser admirados como ellas. Entonces resolvieron reunirse para pensar entre todos, como conseguirlos. Es así que una mañana el cielo de los valles se llenó de pájaros en vuelo. Y las bandadas fueron posándose entre los arbustos, o a la sombra de los cactus, para tratar el tema. Cuentan los ancianos indios de los valles calchaquíes, esta leyenda. Antiguamente los pájaros sólo lucían en su plumaje los colores de la tierra con que fueron hechos por INTI, MAMA-QUILLA, Y PACHA-MAMA. Pero los pájaros, no estaban conformes, querían en sus plumas los hermosos colores de las flores, querían ser admirados como ellas. Entonces resolvieron reunirse para pensar entre todos, como conseguirlos. Es así que una mañana el cielo de los valles se llenó de pájaros en vuelo. Y las bandadas fueron posándose entre los arbustos, o a la sombra de los cactus, para tratar el tema.
Habían pájaros que deseaban todas sus plumas de un solo color, otros, en cambio, querían un plumaje muy colorido, que realmente llamara la atención, que los destacara. Después de mucho diálogo, de mucha discusión, de mucho argumentar sobre ventajas y desventajas, llegaron a un acuerdo: le pedirían al sol, al dios INTI, la gracia de cambiar sus plumitas por otras con los colores que veían en las flores. Les pareció una idea genial!! Algunas aves decidieron que para su forma de vida, era mejor mantener esos colores terrosos, como el hornero, que construía su casita con barro. Las ratoneras, no irían porque tenían pichoncitos, y no podían dejarlos solos, los picaflores opinaban que el sol estaba demasiado lejos y que ellos eran muy pequeños, para un viaje tan largo. El pirincho no fue porque no podía abandonar su trabajo en los sembrados de maíz. Tampoco fue la calandria, no podría dejarlos valles sin su alegría. INTI, dios que dominaba el aire, la tierra y el agua, los escuchó desde el cielo, y decidió que la petición era justa, pero que no podría permitir a las aves llegar hasta él, porque sus cuerpecitos se quemarían. Llamó entonces con prontitud a los vientos. Al viento rojo y caliente del desierto. Al viento blanco y frío que baja de las montañas, con tormentas de nieve, y al viento negro de la noche, que llega en silencio, soplando entre los arbustos. Les pidió que reunieran a las nubes para que éstas lo ocultaran, y provocar entonces una lluvia pasajera que hiciera que las aves detuvieran su vuelo. Cuando las aves se retiraron, y los vientos se llevaron las nubes, INTY, el dios sol, pintó con suma delicadeza el primer arcoíris en el cielo. Entonces los pájaros retomaron su vuelo,y cruzaron entre sus ríos de color. Cada uno fue tomando el color que más le gustaba para sus plumas, y se sintieron muy felices en ese vuelo, y decidieron regresar. Volaron durante el día y luego bajo la luz de MAMA-QUILLA, hasta que llegaron a sus valles, sorprendiendo con los colores brillantes a sus compañeros que se habían quedado. Éstos salieron y volaron con ellos, en alegres bandadas pero faltaban los tumiñicos, lospicaflores. Dónde estaban? Entre las flores por supuesto, y ellas les habían regalado sus colores más bellos, y el brillo de las gotitas de rocío, donde siempre juega la luz del sol. Y en esta fiesta del color, todos los valles danzaron.
gracias Ana Coronel!!!! y entre tanto colorido y música el canto de los pájaros es una invitación as la alegría, a la esperanza de que todo se puede. Hoy día de carnaval vístamosnos con atuendos con plumas de los más diversos colores y brillos y salgamos a volar esa danza por el Universo entero. Un milagro sucederá. ¿me acompañan? besitos. susuru

viernes, febrero 17, 2012

EL RECORRIDO. Fausto Aybar

No es tanta la distancia, puedo alcanzarla, siento el transpirar del asfalto bajo mis pies; voy de oeste a este, aceleró el paso, una gota de sudor recorre mi vértebra, es obvio que no puede alejarse, pretende imitar mis ademanes, giro bruscamente, no está, miro hacia mi derecha, no puedo verla, tampoco está a mi izquierda, pero la percibo, siento su respirar en mi espalda. Ahora estoy de este a oeste; el sol del invierno es plateado, sigo buscándola, veo otras, pero en ellas no está la que me persigue, puede ser que esté entre los arbustos, quizás descansando. Trato de controlar la respiración, la piel desaloja los tóxicos, vuelvo y giro, ¡mierd...! está al frente, circula mi sangre velozmente, mis pupilas se dilatan, desacelero, ella desaceleró; paro a mirarla, no sé si ella me está mirando. Es mejor dejar de jugar con los misterios, porque ella, puede ser mi única compañía en el siquiátrico.

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Fausto Aybar,de la República Dominicana, compañero y moderador del Foro Sabor Artístico escribió este relato que me gustó desde la primera vez que lo leí y me tomé el atrevimiento de postearlo aquí con mucho placer.